"(...) Lo
que con toda seguridad está sucediendo, y a expensas de poder
comprobarlo cuando se publiquen datos para todo el año y en relación con
mayor número de variables, es que los grupos sociales más poderosos y
determinantes de la actividad económica se han puesto en movimiento
después de bastantes trimestres de atonía.
Por un lado, por puro
instinto de supervivencia porque, como decía Joan Robinson, los
capitalistas ganan lo que gastan.
Por otra, porque han surtido efecto
las reformas y medidas gubernamentales orientadas a darles más poder e
influencia y eso ha aumentado su beneficio y confianza (el número de
trabajadores cubiertos por los convenios registrados han caído casi el
60% con respecto a 2010 y la subida salarial pactada ha sido, en
términos reales, el 15% de la del año anterior).
Y, finalmente, porque
el discurso del gobierno y de los grandes focos de opinión ha logrado
convencer a mucha gente de que la situación es mejor y de que se puede
acabar ya con el retraimiento y la desconfianza de meses o incluso de
años anteriores.
Vivimos así una situación paradójica. La extraordinaria concentración
de la renta y la riqueza que existe en España y que se está agudizando
en los últimos seis años de crisis constituye un freno estructural al
desarrollo de nuestra economía y más concretamente para que salgamos de
la crisis con más bienestar y seguridad (entre otras razones, provoca
que el consumo privado se deteriore a pasos de gigante y que se deprima
la actividad productiva al reducirse el gasto total).
Pero la paradoja
consiste en que los grupos de mayor renta y las empresas oligopolistas
tienen tanta incidencia en nuestra economía y sociedad que en cuanto han
movido pieza han podido dar la impresión de que es toda la economía la
que se está transformando.
Esos cambios son los que marcan el cambio de tendencia que se produce
cuando se está dando paso más abiertamente al nuevo modelo en que esos
grupos de poder quieren asentar la economía española.
Un nuevo modelo
basado en el gasto de las clases altas, en entradas de capital
principalmente vinculadas a una nueva reventa de activos españoles, en
la extraversión de la actividad empresarial hacia los mercados
extranjeros basada en salarios muy bajos y en una clase trabajadora ya
completamente desarmada, y en la mayor eliminación posible de “inútil”
gasto público.
Esta es la estrategia por la que han apostado claramente y la que les
ha dado confianza, pero se trata de una opción suicida porque no
resuelve los problemas que han provocado nuestros grandes
desequilibrios. (...)
Precisamente
porque son plenamente conscientes de la inestabilidad y frustración que
comporta esa vía, los grupos de poder y el gobierno apuestan
principalmente por controlar el conflicto y el más mínimo síntoma de
respuesta social y política, y ahí es donde va a radicar la clave de año
que se avecina." (Juan Torres López, 28/12/2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario