27.2.14

Jamás se debió pagar con dinero público los préstamos insensatos de las entidades alemanas, francesas y holandesas. Como hicieron los islandeses con los bancos ingleses, que son quienes han perdido todo

"(...) El concepto de deuda ilegítima es algo perfectamente definido en la doctrina y fácilmente identificable en la práctica. Según la interpretación más aceptada del jurista ruso Alexander Sack, una deuda ilegítima no obliga a la nación.

 Es una deuda del régimen, una deuda personal del Gobierno que la ha contraído, porque no cumple los requisitos esenciales de una deuda legítima, como sería haber sido contraída en beneficio exclusivo del pueblo. 

Además, “si el acreedor conoce que dicha deuda se está empleando en actividades contrarias al interés general –como es el caso del BCE–, ha cometido un acto hostil contra los ciudadanos de ese país y, en consecuencia, no puede esperar que la deuda le sea devuelta”. (...)

La mayor parte de esta deuda ilegítima ha sido financiada por el BCE, siendo inconcebible que se haya desentendido del destino de sus ingentes préstamos, sabiendo que España ya no está en condiciones de soportar ni un solo euro más de deuda.

 Sin embargo, siendo perfectamente consciente del despilfarro y de la corrupción generalizada con que se estaba utilizando el dinero de la Eurozona, no ha hecho absolutamente nada, porque buena parte de ese dinero ha ido destinado al mal llamado “rescate bancario”, es decir, a saldar los préstamos contraídos por las cajas de ahorros controladas por políticos irresponsables o corruptos, con entidades financieras alemanas, francesas y holandesas, cuya actuación en el control de riesgos fue nula, concediéndolos con una insensatez pasmosa.

Esa actuación del BCE –y la más específica de los 40.000 millones otorgados por Bruselas para ese fin y con el aval del Estado español– ha sido un acto premeditadamente hostil contra el pueblo español, por lo que España no está obligada al pago de esta deuda y, si lo hace, es por la maldad de los gobernantes, que prefieren cometer un delito de lesa patria antes de servir al interés de los gobernados. 

Son las entidades financieras que los han recibido las responsables de su devolución y, si no pueden hacerlo, que no podrán, ese es un tema a resolver entre ellos y los acreedores.

 El rescate bancario indiscriminado, sin pararse ni un segundo a analizar qué entidades eran rescatables y cuáles no, ha sido un acto político, aparte de único en el mundo, radicalmente contrario a los intereses de la nación y de los ciudadanos, un verdadero delito de lesa patria.

Los depósitos de hasta 100.000 euros de las entidades que deberían haber sido cerradas estaban más que garantizados por la venta de los activos de las mismas.

 Lo que no estaba garantizado, y jamás se debió pagar con dinero público, eran los préstamos insensatos de las entidades alemanas, francesas y holandesas.

 Nadie lo ha hecho en ningún país del planeta. Han expoliado sin contemplaciones a los pequeños bonistas y preferentistas españoles, que fueron engañados por las entidades financieras respecto a la seguridad de su inversión, pero han devuelto todo a quien no fue engañado, sino un irresponsable absoluto concediendo préstamos sin las garantías debidas.

Ese era un problema entre los necios y corruptos que habían malversado el dinero y los insensatos que se lo prestaron. España ni está obligada ni debe asumir jamás la deuda derivada de esta tropelía. Son los responsables políticos del Gobierno, del BdE y del FROB, quienes deberán dar cuenta de sus actos ante los acreedores y ante la justicia. 

Exactamente igual a como ha ocurrido en Islandia, cuyo proceso de impago de deuda ha sido aplaudido con entusiasmo por el FMI, ante la desesperación de los bancos ingleses, que son quienes han perdido todo, no los islandeses.  (...)"           (Roberto Centeno,El Confidencial, 24/02/2014)

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