7.2.14

Los datos de la EPA apuntan a que entramos en una era de empleo precario, con salarios y condiciones propias de una economía en vías de desarrollo

"La publicación de la EPA del 4º trimestre de 2013 ha puesto de manifiesto que, lejos de mejorar, las señales del mercado laboral español apuntan a que estamos ante la cronificación del desempleo de larga duración y la instauración de un mercado laboral que no permite salir de la pobreza.

Los datos de la EPA apuntan a la cronificación de la precariedad y la pobreza

Más allá de cifras puntuales que han mejorado a lo largo del 2013, las variables adelantadas, como puede ser la población activa, nos abocan a un largo periodo de estancamiento económico, incapaz de absorber no sólo el volumen de desempleo (...)

La estructura productiva del país, basada en servicios de bajo valor añadido, y sin capacidad de incentivar otros sectores, nos hace ser muy vulnerables a las grandes crisis, y sólo mediante burbujas de crédito somos capaces de crear empleo de forma masiva. 

No hay que olvidar que un buena parte de los parados de la EPA, más de 50%, no tienen una formación suficiente para poder ser empleables en otro tipo de actividad, aquellas que nos podrían acercar a las economías más competitivas.(...)

  Particularmente grave es el proceso de desindustrialización que en 2013 ha vuelto a añadir más destrucción de empleo, más de 100.000 ocupados han perdido su empleo, a lo que hay que añadir otros tantos en el sector de la construcción, que ya emplea a menos de un millón de trabajadores (978.000), cuando en 2007 tenía 2,6 millones de ocupados. (...)

 Estos aspectos, junto a los datos de hogares, dibujan una sociedad completamente rota, con niveles de desigualdad y pobreza impensables en una economía que hace unos años luchaba por ser la octava potencia mundial, pero sin visos de un cambio de tendencia a medio plazo. (...)

La concatenación de desempleo, pobreza y desigualdad son elementos que, al margen de ser inmorales desde una visión ética, dañan de forma estructural la economía nacional, alejando la probabilidad de una recuperación sostenida, hundiendo la moral y la confianza de una gran parte de la población. 

Ello nos permite aseverar que ya no estamos en una situación de crisis, sino que entramos en una era estructural en la que el empleo poco cualificado, precario, con salarios y condiciones de trabajo propias de una economía en vías de desarrollo. (...)

En suma, las cifras de la EPA, más allá del autobombo del mínimo descenso del desempleo anual y la tenue creación de empleo en términos desestacionalizados, apunta a una degradación de las tasas de actividad, desempleo de larga duración, tasas d empleo y especialmente la precarización y proliferación de subempleo barato. Así nos acercamos al abismo social. Atentos. "               (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 26/01/2014)

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