18.3.14

El desempleo es el principal problema social y económico, pero no es prioritario para Europa

"(...) El fantasma del desempleo, de la recuperación lenta y de la deflación sobrevuela sobre las sociedades europeas. La principal razón es que la política económica de la zona euro sigue bajo la influencia de malas ideas y de prioridades equivocadas. Veamos.

 Primero. El desempleo es el principal problema social y económico, pero no es un problema político prioritario en Europa. En Estados Unidos sí lo es. Ben Bernanke, el expresidente de la Reserva Federal, afirmó que haría todo lo necesario, durante todo el tiempo necesario, hasta que el desempleo bajase del 7,5%. (...)

Mario Draghi afirmó que el Banco Central Europeo (BCE) haría todo lo necesario para “salvar el euro”, pero no dijo nada de salvar el empleo y la economía. Europa no tiene bien definidas sus prioridades, la estabilidad de la moneda domina sobre el empleo. Es una mala prioridad.

Segundo. En 2010, a la salida de la recesión de 2009, EE UU continuó con las políticas de ayuda a la economía. Esas políticas han logrado crear empleo, mantener un moderado crecimiento y reducir la deuda. En Europa, por el contrario, se impuso el mantra de la austeridad como solución a todos los problemas.

 El resultado ha sido una segunda recesión autoinfligida, que ha aumentado el paro, la desigualdad y la deuda. La austeridad no funciona. Punto. Es una mala idea.
Por qué esta mala idea domina la política económica europea es intrigante.  (...)

Tercero. Como la austeridad no funciona y ha perdido todo crédito intelectual, los responsables de la política económica europea la han sustituido por un nuevo mantra: la devaluación interna. Es decir, por las reducciones salariales sistemáticas. Es también una mala idea. Tampoco funcionará. Al contrario, complicará la vida europea en todas sus dimensiones. (...)

No está de más señalar que los salarios no fueron los causantes de la crisis. Al contrario, los salarios reales, y su participación en la renta nacional, han venido descendiendo desde los noventa. De hecho, la expansión del crédito a familias que no podrían devolverlo ha sido interpretado por algunos economistas como un intento de darles la capacidad de compra que no tenían vía salarios. El resultado lo hemos visto y lo estamos padeciendo. (...)

Cuarto. De la misma forma que la austeridad provocó una segunda recesión, la devaluación salarial sistemática puede abocar a la economía europea a una deflación prolongada, que hará más difícil aún el desendeudarse.  (...)

La historia no se repite, pero rima. Y la que estamos viviendo hoy en Europa rima demasiado con lo que ocurrió a principios de los años treinta. Algo va mal con la Unión Europea. (...)"               ( , El País, 16 MAR 2014 )

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