"(...) El problema no es que el BCE no combata la deflación, sino que como
miembro de la troika ha recomendado la bajada de salarios nominales como
solución a la crisis. Es difícil resolver una crisis de deuda pero con
deflación y apreciación del tipo de cambio es imposible. Nos dicen desde
la troika que Grecia empieza a mejorar.
En 2013 sus exportaciones de
bienes estuvieron estancadas, a pesar de la bajada de salarios, continuó
la fuga de capitales internacionales, la morosidad bancaria superó el
30%, la deuda pública estalló y la tasa de paro siguió aumentando. Pero
lo más flagrante es que la deuda externa griega aumentó 15 puntos de
PIB.
En España la deuda externa neta también aumentó, el crédito se
desplomó, el déficit público no se redujo y la deuda pública se disparó.
El problema de la deuda se ha agravado significativamente en Europa,
especialmente en la periferia.
Alemania está muy cómoda mientras China y los países emergentes le
compren los productos que no le compramos en la periferia. Y Francia,
Italia y España están preocupados por el descrédito de sus gobiernos y
sin ninguna estrategia para cambiar el rumbo de la política económica.
Como reconoce la troika, la actual política económica condena a la
periferia a una década perdida.
El Bundesbank defiende a los alemanes de su fobia a la inflación y se
protege en la tesis de que cuando el BCE interviene y baja las primas
de riesgo, los gobiernos se relajan y no hacen sus deberes.
Lamentablemente su segunda tesis es cierta. Rajoy negó en el congreso
cualquier influencia del BCE en la bajada de nuestra prima de riesgo y
se atribuyó el 100% del mérito.
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