6.3.14

Los economistas alertan de maquillaje en los datos del déficit

"(...) Las sospechas de que el dato de déficit puede no ajustarse a lo pactado con Bruselas, un 6,5% sin contar las ayudas a la banca, viene de hace tiempo y va tomando fuerza. En el debate del estado de la nación, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, pasó por el tema de puntillas, precisamente cuando el telón de fondo de su discurso fueron los pronósticos de la Comisión Europea que advertían de que no se cumpliría el dato de déficit de 2013.

Hacienda tiene legalmente hasta el 30 de marzo para publicar este dato, pero en los años anteriores no ha agotado el plazo. Cuanto más se dilata la espera, más sube el nivel de suspicacia de los expertos y economistas que, en línea con lo expresado por los burócratas europeos, creen que se rebasará el límite fijado con los socios europeos. (...)

Para fundamentar estas sospechas, el pasado jueves –27 de febrero– se conocieron los datos de contabilidad nacional, esto es, las tripas de la economía en el último trimestre de 2013. Y para componer la fotografía de cómo se comportó la actividad económica, es necesario que desde Hacienda se envíe una estimación de gasto público en los últimos tres meses del año. El dato ha levantado un profundo revuelo entre prestigiosos economistas.

Así, la Intervención General del Estado (IGAE) ha enviado al Instituto Nacional de Estadística –que recompone el tamaño de la economía como si fuera un puzle– una estimación de gasto de 49.531 millones de euros, lo que supone apenas 60 millones de euros menos respecto al mismo trimestre del año anterior (una vez descontado el efecto calendario). Si se cogen los datos brutos, la diferencia es muy similar: 60.099 millones de euros en el último trimestre de 2013 frente a los 60.324 millones del mismo periodo de 2012.

Esta diferencia mínima es especialmente significativa si se recuerda que en diciembre de 2012 no se pagó la extra a los empleados públicos, que representa alrededor de 6.000 millones de euros del erario público. Es decir, que en el último trimestre de 2013, que sí se pago la extra a los funcionarios, se gastó lo mismo que en el trimestre que no se les abonó.

Sin embargo, a pesar de esta "abultada" factura pública, el gasto en los últimos tres meses del año fue un 5,2% inferior en comparación con los meses de verano. Sorprende, sin necesidad de ser un avezado economista, que el Ejecutivo haya logrado igualar los datos de gasto público de dos trimestres: uno en el que se paga la extra a los funcionarios (más de tres millones de empleados) y otro en el que no se les paga.

Así las cosas, los analistas de coyuntura, es decir, los economistas que se dedican a bucear en los entresijos de las estadísticas, han dado la voz de alarma. Entre los alarmados, la voz más significativa es la de Ángel Laborda, director de coyuntura del Servicio de Estudios de las Cajas de Ahorros (Funcas) y la voz más autorizada de forma consensuada en la materia en España.

 En un artículo que Laborda publica todos los domingos en el suplemento económico del diario El País, el economista cuestionaba los datos con esta dureza: "Para que el PIB no descendiera como consecuencia de esta aportación tan negativa del consumo público, el INE ha tenido que hacer milagros con los otros agregados".

El analista teme que el INE haya tenido que "acomodar" los otros elementos que componen la contabilidad nacional para contrarrestar la caída del PIB, que acarrearía una caída del gasto público como la enviada por el IGAE. Una caída que, además, ni siquiera hubiera seguido la evolución económica, que no ha sido peor en el trimestre. 

Sin embargo, la necesidad de España de cumplir sobre el papel los criterios de Bruselas puede haberle llevado a retrasar el reconocimiento de facturas a 2014 y desplomar así, de forma aparente, el gasto público en 2013. Un recorte que, de ser real, hubiera derrumbado el tímido crecimiento obtenido. (...)"               (eldiario.es, 04/03/2014)

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