"(...) Las sospechas de que el dato de déficit puede no
ajustarse a lo pactado con Bruselas, un 6,5% sin contar las ayudas a la
banca, viene de hace tiempo y va tomando fuerza. En el debate del estado
de la nación, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, pasó por el tema de puntillas,
precisamente cuando el telón de fondo de su discurso fueron los
pronósticos de la Comisión Europea que advertían de que no se cumpliría
el dato de déficit de 2013.
Hacienda tiene legalmente
hasta el 30 de marzo para publicar este dato, pero en los años
anteriores no ha agotado el plazo. Cuanto más se dilata la espera, más
sube el nivel de suspicacia de los expertos y economistas que, en línea
con lo expresado por los burócratas europeos, creen que se rebasará el
límite fijado con los socios europeos. (...)
Para fundamentar estas sospechas, el pasado jueves –27
de febrero– se conocieron los datos de contabilidad nacional, esto es,
las tripas de la economía en el último trimestre de 2013. Y para
componer la fotografía de cómo se comportó la actividad económica, es
necesario que desde Hacienda se envíe una estimación de gasto público en
los últimos tres meses del año. El dato ha levantado un profundo
revuelo entre prestigiosos economistas.
Así, la
Intervención General del Estado (IGAE) ha enviado al Instituto Nacional
de Estadística –que recompone el tamaño de la economía como si fuera un
puzle– una estimación de gasto de 49.531 millones de euros, lo que
supone apenas 60 millones de euros menos respecto al mismo trimestre del
año anterior (una vez descontado el efecto calendario). Si se cogen los
datos brutos, la diferencia es muy similar: 60.099 millones de euros en
el último trimestre de 2013 frente a los 60.324 millones del mismo
periodo de 2012.
Esta diferencia
mínima es especialmente significativa si se recuerda que en diciembre de
2012 no se pagó la extra a los empleados públicos, que representa
alrededor de 6.000 millones de euros del erario público. Es decir, que
en el último trimestre de 2013, que sí se pago la extra a los
funcionarios, se gastó lo mismo que en el trimestre que no se les abonó.
Sin embargo, a pesar de esta "abultada" factura pública, el gasto en
los últimos tres meses del año fue un 5,2% inferior en comparación con
los meses de verano. Sorprende, sin necesidad de ser un avezado
economista, que el Ejecutivo haya logrado igualar los datos de gasto
público de dos trimestres: uno en el que se paga la extra a los
funcionarios (más de tres millones de empleados) y otro en el que no se
les paga.
Así las cosas, los analistas de coyuntura,
es decir, los economistas que se dedican a bucear en los entresijos de
las estadísticas, han dado la voz de alarma. Entre los alarmados, la voz
más significativa es la de Ángel Laborda, director de coyuntura del
Servicio de Estudios de las Cajas de Ahorros (Funcas) y la voz más
autorizada de forma consensuada en la materia en España.
En un artículo
que Laborda publica todos los domingos en el suplemento económico del diario El País,
el economista cuestionaba los datos con esta dureza: "Para que el PIB
no descendiera como consecuencia de esta aportación tan negativa del
consumo público, el INE ha tenido que hacer milagros con los otros
agregados".
El analista teme que el INE haya tenido
que "acomodar" los otros elementos que componen la contabilidad nacional
para contrarrestar la caída del PIB, que acarrearía una caída del gasto
público como la enviada por el IGAE. Una caída que, además, ni siquiera
hubiera seguido la evolución económica, que no ha sido peor en el
trimestre.
Sin embargo, la necesidad de España de
cumplir sobre el papel los criterios de Bruselas puede haberle llevado a
retrasar el reconocimiento de facturas a 2014 y desplomar así, de forma
aparente, el gasto público en 2013. Un recorte que, de ser real,
hubiera derrumbado el tímido crecimiento obtenido. (...)" (eldiario.es, 04/03/2014)
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