"(...) En concreto, y para el caso de la economía española, las autoridades de
Bruselas han trasladado la idea de que el déficit externo de nuestra
economía durante los años previos a la crisis (vinculado
fundamentalmente a la intensa demanda interna del momento) era el
reflejo de una creciente pérdida de competitividad, explicada a su vez
por un excesivo crecimiento salarial.
Esta argumentación es la que ha
llevado a la Troika a imponer una estrategia generalizada de devaluación
salarial una vez que la economía española firma el Memorando y se acoge
al mecanismo de rescate de la Unión Europea.
Con el supuesto objetivo de recuperar la competitividad externa y de que
las exportaciones actúen como motor del crecimiento, las autoridades de
Bruselas han presionado para que se acometiesen reformas laborales que
permitiesen reducir los costes laborales unitarios.
Así, en 2012 el
gobierno de Rajoy impone una reforma laboral que tendrá un impacto letal
sobre la negociación colectiva, vaciándola de contenido y abriendo la
puerta a un sustantivo proceso de devaluación salarial. (...)
La redistribución del poder en las empresas a favor de los empresarios
facilitada por la reforma laboral no ha sido el único mecanismo de
devaluación salarial. La erosión de la capacidad de negociación de los
asalariados obedece también al fuerte incremento experimentado por la
tasas de desempleo y al consiguiente contexto de debilidad que de ello
se deriva.
Valga como ejemplo la evolución de la horas extras no
pagadas: mientras que las horas extras pagadas, según datos de la
Encuesta de Población Activa, han descendido en 1,3 millones entre 2009 y
2013, las horas extras no pagadas se han comportado inversamente,
aumentando en 680.000, hasta llegar a los 3,8 millones. (...)
A la hora de juzgar esta estrategia deben tenerse en cuenta además dos cuestiones adicionales[1].
En primer lugar, la competitividad externa de una economía no depende
únicamente de la evolución de los precios, sino también de otros
factores (como la calidad o la gama) que difícilmente pueden mejorar con
reducciones en los salarios.
Pero además, los salarios no son la única
variable que impacta sobre la competitividad precio de una economía;
también los márgenes de beneficio determinan la evolución de los precios
de exportación. Y precisamente lo que comprobamos cuando analizamos el
efecto de salarios y beneficios sobre la inflación es que partir de 2011
son fundamentalmente estos últimos los explican la evolución de los
precios.
Así, si los recortes salariales no se han trasladado a una
reducción paralela de los precios, a una depreciación del tipo de cambio
efectivo real y, con ello, a una mayor ganancia de competitividad, es
en buena medida debido a que estás bajadas están siendo compensadas con
aumentos de los márgenes empresariales. (...)
Además, el riesgo de deflación de la economía ha pasado a ser notable
dado el desmantelamiento que han sufrido las instituciones vinculadas a
la negociación colectiva. Con ello, han desaparecido los controles que
permitieron en el pasado que los salarios y los precios no se deslizasen
por la senda de la deflación ante la llegada de las crisis.
La
política de devaluación salarial, además de prolongar la recesión e
incrementar el riesgo de deflación, está teniendo otras consecuencias
negativas. Por un lado, se está incrementando la desigualdad entre las
rentas salariales, puesto que el proceso de devaluación se está
concentrando sobre todo en el 40% de asalariados con menores ingresos.
Así, según un reciente informe de Fedea, la variación de los salarios
experimentada entre 2008 y 2012 por el 10% de trabajadores de menores
ingresos ha sido del -17%, y del -9% y -4,5% para las siguientes dos
decilas respectivamente. Para las decilas de mayores ingresos apenas se
constata retroceso salarial.
Por otro lado, el retroceso salarial
ha incrementado también la desigualdad en la distribución funcional del
ingreso entre las rentas del trabajo y las del capital, a favor de
estas últimas. (...)
Concluimos constatando por tanto que el avanzado proceso de devaluación
salarial en la economía española no sólo no está contribuyendo a
propiciar una salida de la crisis en beneficio de la mayoría social,
sino que además está ahondando problemas anteriores, como la intensa
desigualdad en el reparto de la renta.
El balance de esta estrategia de
política económica debe no obstante ir más allá. A pesar de su fracaso
para propiciar el crecimiento económico y la creación de empleo, está
resultando exitosa en su objetivo último: modificar sustancialmente las
reglas del juego sociopolítico, erosionando la capacidad de
interlocución de las organizaciones sindicales para facilitar con ello
el establecimiento de un nuevo modelo económico caracterizado por la
ausencia de derechos sociales y laborales." (Nacho Álvarez Peralta, Colectivo Novecento, en Rebelión, 19/03/2014)
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