"O pagas o a la calle. No somos una ONG. Somos inversores. Hemos
invertido millones y queremos ganar dinero”. Fue la respuesta que los
inquilinos de viviendas sociales jóvenes del Ivima recibieron de Encasa Cibeles, la sociedad pantalla que esconde a Goldman Sachs y a Azora a la que la Comunidad de Madrid ha malvendido casi 3.000 VPO por 201 millones de euros.
“No somos una ONG”, dicen. Sin embargo, los contribuyentes
han subvencionado a estos causantes de la crisis financiera, global y
doméstica, la adquisición de unas viviendas protegidas por 201 millones
que se tasaron en 300 millones. Les ha costado cada piso unos
67.000 euros, mientras que a sus adjudicatarios, si quieren ejercer el
derecho a compra, les exigen unos 150.000 euros.
Cabe destacar que más
de la mitad de estos inquilinos cobran la renta mínima. Son parados de
larga duración, mujeres solteras con hijos, familias numerosas,
inmigrantes, discapacitados… “Estas casas son de protección pública,
están hechas con el dinero de todos los madrileños”, defienden los
vecinos.
Desde que la Comunidad de Madrid del heredero de Esperanza Aguirre,
Ignacio González, entregara a los buitres estas viviendas sociales,
Encasa Cibeles, o sea, Azora y Goldman Sachs, no han parado de cometer
irregularidades. La primera fue un error tipográfico por el que figuraba
que habían adquirido las 2.935 viviendas, repartidas en 32 promociones,
con sus 42 locales comerciales, ¡por 201.000 euros!
Dicho error obligó
a modificar la resolución, lo que concedió a los inquilinos el tiempo
suficiente para presentar un recurso ante los tribunales, con la ayuda
de movimientos por el derecho a la vivienda como la PAH. Más del 80% de
los afectados se pudieron acoger a la justicia gratuita. Pero sus
situaciones son tan precarias, que muchos no tenían dinero ni para pagar
el transporte para ir a poner el recurso.
Según los afectados de la venta, “Encasa Cibeles compró las 3.000
viviendas sociales con un capital inicial de 3.000 euros, ¿te lo puedes
creer?”. Su sorpresa no se queda ahí: “Si por contrato hay que ejercer el derecho a compra en 2014, ¿cómo pueden vender nuestras viviendas en 2013?”,
“¿y por qué nos exigen que paguemos todo o compremos cuando se acabe la
subvención, si tenemos derecho hasta a ocho años?”, se preguntan.
Además, inciden en que “poco antes de la venta, cambiaron la ley para
que se pudiera vender el conjunto de los edificios para no tener que dar
el derecho al tanteo, pero la legislación dice que tienen que
preguntarme”.
En los últimos meses, los medios han ido sacando a la luz más malas
prácticas –cuando no supuestos delitos– de Goldman Sachs y Azora. Han puesto las viviendas a la venta por internet con los inquilinos
(con opción a compra por contrato) dentro y por unos precios superiores
al precio tasado del Ivima.
En algunos casos, piden más del doble de lo
que les costó adquirírselas a la Comunidad de Madrid. Todo un negocio
privado con dinero público con tintes de presunta ilegalidad. Además,
los afectados señalan que los anuncios ofertan cosas inexistentes y con
fotografías que no se corresponden con la realidad.
Recientemente, los afectados han recibido cartas encabezadas con un “estimad@ inquilin@” para exigirles que pagen el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y la Tasa de Residuos Urbanos
por adelantado. Les piden de una tacada 600 o 900 euros, e incluso les
ofrecen la posibilidad de fraccionarlo. Ante esto, los vecinos se han
informado en sus respectivos ayuntamientos, donde les han dicho que ni
siquiera se conoce aún el valor catastral de las viviendas.
El IBI es un impuesto que pagan los propietarios, no los inquilinos. De hecho, el Ivima nunca se lo exigió.
En todo caso, según el artículo 20.1 LAU,
arrendador y arrendatario tenían que haber pactado y haber hecho
constar por escrito a la fecha del contrato el importe anual del IBI.
Cosa que no se ha hecho, por lo que no es exigible, defienden los
vecinos.
Además, Encasa Cibeles está pidiendo por adelantado fraccionar
y repercutir unos pagos (de IBI y de residuos) que hasta el momento no
ha abonado. Es más, ni siquiera sabe si procede que los inquilinos los
paguen, ni su cuantía exacta. “Están intentando recaudar dinero de
cualquier forma”, lamentan los afectados.
Por si todo esto fuera poco, los caseros están pidiendo a sus
inquilinos maltratados que les ayuden a echar a los ocupas que están
utilizando estas viviendas sociales. En el Ensanche de Vallecas, donde
más afectados hay, aproximadamente el 30% de los pisos está ocupado por
familias en su mayoría gitanas.
Pero los arrendatarios no les han
seguido el juego: “No es fácil la convivencia, pero mi problema no son los ocupas. Mi problema es cómo puedo llegar a fin de mes con la renta que tengo”, aseguran.
A los vecinos que sí pagan, les están intentando separar: “Cada vez
que se acaba una subvención, nos dicen que hay que pagar el alquiler
entero, o comprar el piso, o si no, a la calle. También nos están
intentando separar. Nos ofrecen otro contrato, otro piso, otra zona…”.
¿Cómo viven esta situación los afectados? “Me está enfermando. No veo
lógica. No tenemos recursos. Están jugando con nuestro futuro. Casi no
duermo pensando en que me pueden echar. Nos dicen que nos enfrentamos
contra los poderosos: la Comunidad de Madrid y Goldman Sachs, que no
sólo tiene peso económico, sino también peso político”, se lamenta una
madre de tres hijos cuyo trabajo consiste en “buscar trabajo”. (Diagonal, 17/04/2014)
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