25.4.14

Lo que salvamos no es tanto los bancos, como el dominio de sus grandes accionistas y directivos sobre el ahorro de la sociedad

"Imaginemos que a cualquier familia trabajadora que no pudiera pagar su hipoteca, el Banco de España  le diera un crédito para poder pagarla. De esa forma, dicha familia pasaría de tener una deuda con una entidad privada, a tener su deuda con el Banco d España.

 Sigamos imaginando que le aceptara como aval el coche, aunque supiera que no vale lo mismo que el dinero prestado. Imaginemos más: que, a pesar de la ayuda, esa familia no pudiera pagar el crédito, y entonces se le diera uno nuevo, y le aceptara como aval los muebles de su casa. Si eso fuese así, nadie hubiera sido desahuciado.

Pero la realidad supera la ficción. Sólo que en lugar de “familia trabajadora” debéis poner “banquero” y en lugar de “coche” o “muebles” podéis poner “activos”, y obtendréis una descripción exacta de lo que están haciendo los Estados y el Banco Central Europeo con la Banca Privada de toda la Unión Europea.
Entre 2011 y 2012, el BCE ha prestado 1,018 billones de euros a unas 800 entidades financieras. A finales de 2013, las entidades bancarias europeas aún debían 718.407 millones de euros (206.760 millones las españolas). Para facilitar el acceso de estas entidades a los préstamos, el BCE les ha rebajado sustancialmente la calidad mínima exigida de los activos que podían presentar como garantía.
Si los bancos no pudieran hacer frente a esos créditos, tendrían que cubrirlos los Bancos centrales de cada Estado, lo que no hace sino evidenciar que estamos ante ayudas públicas sin ninguna clase de discusión.
Además, en la medida que el BCE tiene prohibido prestar a los Estados, le han brindado una excelente fuente de financiación a los bancos privados. Tomar crédito del BCE al 1% y prestar a los gobiernos a un tipo de interés muy superior. Una parte sustancial de los beneficios de la banca española provienen ya de los diferentes títulos de deuda soberana que tiene en sus balances.
 En el período 2000-2013, las Administraciones Públicas han pagado 141 mil millones de euros más de gastos financieros que los que hubieran pagado financiándose directamente desde el BCE. En 2013 hemos pagado de más, una cifra similar a la que el Estado ha dedicado a prestaciones por desempleo, 29 mil millones de euros. (...)

La combinación de la ventanilla del BCE con las ayudas de los Estados, han evitado la quiebra del sistema financiero europeo. Pero el precio está siendo que, ahora, el hipotecado es el erario público. Se recorta en Sanidad, en Educación, en Dependencia, se despiden trabajadoras y trabajadores públicos, y se sigue sosteniendo a los banqueros. Una cosa implica la otra.
Y hablamos de los banqueros deliberadamente, puesto que lo que están salvando no es tanto los bancos como el dominio de los grandes accionistas y directivos de estas entidades sobre el ahorro de la sociedad. Los bancos siguen sin gozar de buena salud financiera, manteniendo una situación que sería de quiebra si se retirasen las ayudas públicas y que solo augura nuevas crisis en cualquier momento de los próximos años. 
Su volumen de deuda ha dejado de crecer al ritmo que lo hacía en el pasado, pero sigue siendo imposible de pagar. Y la morosidad continúa creciendo en la medida que la crisis se prolonga.
Ahora son más dependientes de la ayuda pública que nunca y se permiten, incluso, la especulación con la deuda pública, con el riesgo aparejado que conlleva arrastrar a los estados a una situación de quiebra. (...)
Y, moraleja, si la banca privada es inviable sin el apoyo del dinero público, pues que sea pública (...)."          (Marina Albiol Guzmán, Carlos Sánchez Mato, Economía para críticos e indignados, 05/04/2014 , Enlace al artículo en Diario Público

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