30.4.14

¿Es un buen momento para que Grecia no pague su deuda externa?

"Ni está en recesión ni está recuperándose. La economía griega ha colapsado. Pero hay otra historia.

Mientras el mundo financiero está celebrando la vuelta de Grecia al mercado de bonos me planteo la siguiente pregunta: ¿es un buen momento para que Grecia no pague su deuda  externa? Ello no es tema de conversaciones políticamente correctas en Bruselas o Atenas. 

 Tampoco parece ser un tema popular para conferencias de inversores. Por primera vez desde la crisis Grecia está en posición de impago. Tiene un excedente presupuestario primario – antes del pago de intereses.

 La Comisión Europea ha pronosticado que el superávit primario alcanzará el 2,7% del PIB este año y aumentará al 4,1% en 2015. Las cuentas griegas registraron un primer superávit. Grecia ya no es dependiente de inversores extranjeros.

Es verdad que el hecho de estar en una posición de impago no significa que automáticamente debieras hacerlo. Entonces, ¿cómo debería uno planteárselo?  (...)

La razón por la que Grecia fue capaz de suscitar tanto interés en la emisión de bonos de la última semana fue una combinación de la promesa de un alto interés y el perfil de vencimiento de la deuda griega existente.

 Los préstamos oficiales – desde los Estados miembros de la Eurozona y del Fondo Monetario Internacional – crearon el 80% del total de la deuda. Grecia no empezará a pagarlos hasta 2023. En otras palabras, el país es solvente en el corto plazo. Pero en el largo su solvencia está lejos de ser una certeza.

Y esto nos trae de vuelta al problema esencial: ¿quién en su sano juicio va a realizar inversiones a largo plazo en un país con deudas insostenibles a largo plazo? Veo difícil cómo puede generarse un boom de inversiones a menos que y hasta que la deuda sea condonada, o impagada. El modo más sencillo de llevarlo a cabo sería a través de una conferencia de la deuda, pero los países acreedores no quieren oír hablar de ello.

Ahora contemplemos la alternativa. Grecia impaga toda su deuda extranjera. Establece una nueva moneda que inmediatamente devaluaría. Para asegurarse una ganancia de competitividad – para convertirla en una devaluación real – requeriría un banco central con un objetivo de inflación creíble, un mercado de trabajo y de productos suficientemente desregulados. 

Ésta no es una opción fácil y requeriría muchas más reformas estructurales de las que Atenas ha emprendido.

Aunque un escenario como éste haría perder los papeles a los inversores extranjeros, cuando ello ocurra podrían confiar en olvidarlo rápidamente y volver igual de rápido. Después de todo, la probabilidad más baja de un impago está justo después de que hayas impagado. 

En ese momento, una Grecia reformada podría ser muy atractiva para los inversores extranjeros, no sólo para los financieros.

No estoy defendiendo la salida. Sin embargo, los votantes griegos y los inversores extranjeros deberían saber que Grecia se encuentra ahora en una posición en la cual hay elección."                (Wolfgang Münchau, Yanis Varoufakis …. Financial Times, en Attac Madrid, 26/04/2014)

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