4.4.14

La pobreza vuelve a instalarse en nuestro país con toda su intensidad, porque los bancos españoles y extranjeros quieren hacerle un ajuste de cuentas a la ciudadanía

"(...) La frialdad de los datos económicos, manoseados hasta límites nauseabundos, oculta una realidad social que algunos pensábamos superada. La pobreza vuelve a instalarse en nuestro país con toda su intensidad. Diversos informes de Cáritas, UNICEF, o Save The Children ya nos avisaban de lo que era un secreto a voces.

 Pero ahora nos van llegando los informes 'sesudos' de distintos organismos multilaterales -FMI y OCDE- sobre las consecuencias y los efectos de la crisis y de las políticas económicas que ellos mismos recomendaban. Los resultados para nuestro país no pueden ser más demoledores.

Los datos recogidos por la OCDE revelan que en España la crisis se ha cebado con los más débiles. Para el 10% de los españoles más ricos, la recesión ni siquiera ha comenzado. La actual crisis sistémica ha costado, desde 2007, a los españoles de rentas más bajas unos 2.600 euros por persona, es decir, un 33% de su renta disponible. 

Por el contrario, los estratos más ricos apenas han perdido un 1% al año desde 2007 hasta sumar un 3% de caída de renta total. El golpe sufrido por las clases medias y bajas en nuestro país ha sido brutal, sus rentas han caído como en ningún otro país desarrollado, a ritmos del 15% anual.

La crisis ha sido aprovechada en nuestro país por quienes la generaron –gerencia bancaria y acreedores foráneos- para hacer un ajuste de cuentas con la ciudadanía. Para ello han contado con la ayuda inestimable de una clase gobernante mediocre e insensible. Pero estas dinámicas no son propias en exclusividad de nuestro país, se pueden extender a la mayoría de los países occidentales. (...)

 Las cifras ponen de manifiesto que Estados Unidos, Occidente en general, y muy especialmente nuestra querida España, se encuentran inmersos en una fase de aparente recuperación y apogeo de las élites, pero que en realidad oculta un empobrecimiento masivo de la ciudadanía. Se trata de un equilibrio inestable que al final acabará estallando.
 
No es extraño, por lo tanto, que algunos de los más ricos se sientan exultantes. El colapso causado por el fraude bancario generalizado apenas les ha afectado, en tanto que ha acabado con la mayor parte de lo acumulado durante los años de crecimiento por las clases medias y bajas.

 Esta situación ha sido en gran medida el resultado de las decisiones políticas y fiscales tomadas por los gobiernos occidentales en los últimos veinte años, en los que se fomentó una economía financieramente depredadora.

 Las burbujas financieras son a menudo mecanismos de transferencia de riqueza, y en nuestro país, además, responsables de un empobrecimiento generalizado, cuando finalmente acaban estallando.

A diferencia de la mayoría de los ciudadanos, la élite bancaria y financiera tiene la mayor parte de su riqueza financiera en activos de deuda y derivados de todo tipo, que se evaporarían si se dejasen caer a los bancos. 
Y he aquí el quid de la cuestión. Si se reestructurara el sistema bancario y se redujera su tamaño acorde con la economía real, serían los más ricos y poderosos los grandes perdedores. Ni lo han tolerado ni lo tolerarán. (...)"          (Juan Laborda, 03/04/2014)

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