30.5.14

Periferias europeas, ¡únanse!, contra las élites de los países centrales

"La respuesta de las élites políticas de la Unión Europea a esta crisis ha consistido en la firma de “memorándums de entendimiento” con distintos países periféricos.

 Los memorándums firmados con Grecia, Irlanda y Portugal, dieron pie a la intervención de fuerzas antidemocráticas en el corazón de la política de esos países e introdujeron políticas criminales que empezaron a ser implementadas por los gobiernos locales en su condición de vasallos. 

Estos memorándums también fueron un precedente de las orientaciones estratégicas de las élites de los países centrales para el futuro de Europa. En 2012, en colaboración con las élites de los países periféricos, aprobaron el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza y crearon el Mecanismo Europeo de Estabilidad, dos instrumentos que institucionalizaron el sometimiento de nuestras políticas a las necesidades de los países centrales. 

Es momento de empezar a trabajar en nuestra propia respuesta estratégica. Es necesario oponerse al relato de los memorándums de los poderes centrales con un Memorándum de las periferias. (...)

A pesar de que Eslovenia todavía no ha solicitado formalmente un rescate, el país ha venido aplicando las medidas de austeridad por iniciativa de sus élites y ahora afronta consecuencias similares a las de los países rescatados. España, por su parte, solicitó un rescate financiero en julio de 2012. 

Desde que se implementaron esas políticas, ambos países han visto incrementar exponencialmente sus niveles de deuda pública. En España, ésta ha subido del 26% del PIB de 2007 al 94% de finales de 2013, con todas las proyecciones apuntando a un 105% en 2018. En Eslovenia, el 22% de 2008 se ha incrementado y en 2013 suponía el 72% del PIB. De acuerdo con datos del FMI, su deuda supondrá el 77,7% del PIB a lo largo de este año.

La reacción a las proyecciones ha sido la misma en ambos países. A pesar de la oposición y las críticas, las élites gobernantes introdujeron la “regla de oro” de la estabilidad presupuestaria en sus constituciones.

 Con esta maniobra de los países centrales, ambos países renunciaron a la única herramienta de política macroeconómica con la que afrontar el problema del endeudamiento. Aunque las metas que se han fijado ambos países con la introducción de la “regla de oro” parecen irrealizables, éstas tendrán que ser cumplidas so pena de ser sancionados. En adelante, el déficit público no estará permitido y nuestros gastos presupuestarios sólo podrán ser pagados con subidas de impuestos.

Los efectos de las medidas de austeridad ya pueden ser vistos en el deterioro de la situación social de ambos países, con una rápida caída en los niveles y condiciones de vida de sus ciudadanos.  (...)

En este escenario, es necesario implementar una serie de medidas con el fin de dar la vuelta a la tendencia de crecimiento económico sin creación de empleo. La política de austeridad y las denominadas reformas estructurales (en realidad, reformas neoliberales) deben ser paradas inmediatamente.

 Sin embargo, eso no será suficiente. Es necesario implementar con urgencia un programa de desarrollo económico. El ‘new deal’ europeo propuesto por Alexis Tsipras, candidato a la presidencia de la Comisión Europea propuesto por el Partido de la Izquierda Europea, es la única vía posible para poner fin al problema del desempleo, auténtica lacra que está devastando a la periferia europea.  (...9

Las soluciones ofrecidas por las élites políticas europeas han demostrado ser económicamente inefectivas, pero también profundamente antidemocráticas.  (...)

Al mismo tiempo, el Tratado de Estabilidad fija unos niveles de deuda que no pueden sobrepasar el 60%. Sin embargo, como ya se apuntó, la deuda de los países periféricos se ha incrementado de manera espectacular desde el inicio de la crisis. Paradójicamente, eso no supone un problema para las instituciones europeas. 

No debemos esperar clemencia por parte de nuestros acreedores, a los que las élites vasallas están dispuestas a vender nuestros países. Por ello, el problema de la deuda periférica debe ser tratado de manera urgente en una conferencia europea convocada a tal efecto. 

La Izquierda Europea ha propuesto el ejemplo del Acuerdo de Londres de 1953, gracias al cual la República Federal de Alemania pudo iniciar un próspero período económico y, al mismo tiempo, afrontar una parte de su deuda. Un futuro próspero para la periferia pasa por la derogación del Tratado de Estabilidad y la revisión de la deuda contraída en estos años. (...)

Es momento de parar estas políticas devastadoras en nuestros países y unirnos con el objetivo de construir un sistema democrático y justo. Como dijo Alexis Tsipras, en necesario conformar las alianzas políticas y sociales amplias. 

En ese contexto, es fundamental que los países de la periferia europea empiecen a cooperar estrechamente entre ellas, pero también con otras periferias del mundo, con el fin dar una salida alternativa popular a la crisis. Los países del sur necesitan unirse también para cambiar la balanza de poder dar forma a una Europa socialista, que sirva a las personas y no al capital. "                 (Javier Couso y Luka Mesec, Rebelión, 22/05/2014)

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