"La respuesta de las élites políticas de la Unión Europea a esta
crisis ha consistido en la firma de “memorándums de entendimiento” con
distintos países periféricos.
Los memorándums firmados con Grecia,
Irlanda y Portugal, dieron pie a la intervención de fuerzas
antidemocráticas en el corazón de la política de esos países e
introdujeron políticas criminales que empezaron a ser implementadas por
los gobiernos locales en su condición de vasallos.
Estos memorándums
también fueron un precedente de las orientaciones estratégicas de las
élites de los países centrales para el futuro de Europa. En 2012, en
colaboración con las élites de los países periféricos, aprobaron el
Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza y crearon el Mecanismo
Europeo de Estabilidad, dos instrumentos que institucionalizaron el
sometimiento de nuestras políticas a las necesidades de los países
centrales.
Es momento de empezar a trabajar en nuestra
propia respuesta estratégica. Es necesario oponerse al relato de los
memorándums de los poderes centrales con un Memorándum de las
periferias. (...)
A pesar de que Eslovenia todavía no ha solicitado formalmente un
rescate, el país ha venido aplicando las medidas de austeridad por
iniciativa de sus élites y ahora afronta consecuencias similares a las
de los países rescatados. España, por su parte, solicitó un rescate
financiero en julio de 2012.
Desde que se implementaron esas políticas,
ambos países han visto incrementar exponencialmente sus niveles de deuda
pública. En España, ésta ha subido del 26% del PIB de 2007 al 94% de
finales de 2013, con todas las proyecciones apuntando a un 105% en 2018.
En Eslovenia, el 22% de 2008 se ha incrementado y en 2013 suponía el
72% del PIB. De acuerdo con datos del FMI, su deuda supondrá el 77,7%
del PIB a lo largo de este año.
La reacción a las proyecciones ha
sido la misma en ambos países. A pesar de la oposición y las críticas,
las élites gobernantes introdujeron la “regla de oro” de la estabilidad
presupuestaria en sus constituciones.
Con esta maniobra de los países
centrales, ambos países renunciaron a la única herramienta de política
macroeconómica con la que afrontar el problema del endeudamiento. Aunque
las metas que se han fijado ambos países con la introducción de la
“regla de oro” parecen irrealizables, éstas tendrán que ser cumplidas so
pena de ser sancionados. En adelante, el déficit público no estará
permitido y nuestros gastos presupuestarios sólo podrán ser pagados con
subidas de impuestos.
Los efectos de las medidas de austeridad ya
pueden ser vistos en el deterioro de la situación social de ambos
países, con una rápida caída en los niveles y condiciones de vida de sus
ciudadanos. (...)
En este escenario, es necesario implementar una serie de medidas con
el fin de dar la vuelta a la tendencia de crecimiento económico sin
creación de empleo. La política de austeridad y las denominadas reformas
estructurales (en realidad, reformas neoliberales) deben ser paradas
inmediatamente.
Sin embargo, eso no será suficiente. Es necesario
implementar con urgencia un programa de desarrollo económico. El ‘new
deal’ europeo propuesto por Alexis Tsipras, candidato a la presidencia
de la Comisión Europea propuesto por el Partido de la Izquierda Europea,
es la única vía posible para poner fin al problema del desempleo,
auténtica lacra que está devastando a la periferia europea. (...9
Las soluciones ofrecidas por las élites políticas europeas han demostrado ser económicamente inefectivas, pero también profundamente antidemocráticas. (...)
Al mismo tiempo, el Tratado de Estabilidad fija unos niveles de deuda que no pueden sobrepasar el 60%. Sin embargo, como ya se apuntó, la deuda de los países periféricos se ha incrementado de manera espectacular desde el inicio de la crisis. Paradójicamente, eso no supone un problema para las instituciones europeas.
No debemos esperar
clemencia por parte de nuestros acreedores, a los que las élites
vasallas están dispuestas a vender nuestros países. Por ello, el
problema de la deuda periférica debe ser tratado de manera urgente en
una conferencia europea convocada a tal efecto.
La Izquierda Europea ha
propuesto el ejemplo del Acuerdo de Londres de 1953, gracias al cual la
República Federal de Alemania pudo iniciar un próspero período económico
y, al mismo tiempo, afrontar una parte de su deuda. Un futuro próspero
para la periferia pasa por la derogación del Tratado de Estabilidad y la
revisión de la deuda contraída en estos años. (...)
Es momento de parar estas políticas devastadoras en nuestros países y unirnos con el objetivo de construir un sistema democrático y justo. Como dijo Alexis Tsipras, en necesario conformar las alianzas políticas y sociales amplias.
En ese contexto, es fundamental que los países de la
periferia europea empiecen a cooperar estrechamente entre ellas, pero
también con otras periferias del mundo, con el fin dar una salida
alternativa popular a la crisis. Los países del sur necesitan unirse
también para cambiar la balanza de poder dar forma a una Europa
socialista, que sirva a las personas y no al capital. " (Javier Couso y Luka Mesec, Rebelión, 22/05/2014)
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