6.6.14

Acaba de sacrificar a su perra... es que no podía pagar los 70 euros que me pedían

"(...) Antes de salir de casa para hacer la compra, Carla (nombre ficticio) se asegura de que lleva el teléfono móvil. "Voy sumando lo que llevo por si me paso y para ver cuáles son los mejores precios", afirma esta joven de 25 años. Se acaba de mudar a un piso más barato porque cualquier ahorro, "aunque sea de cinco euros", es importante para llevar las facturas al día.

La joven admite que, aunque sus amigos saben que su presupuesto no es holgado, no cuenta toda la verdad. Para ella, la crisis ha significado mucho más que reducir gastos. Dejó Madrid hace unos años porque, sin trabajo, la vida en la capital es más cara que en Andalucía, donde se estableció con su madre y su hermana.

 Llegaron de Brasil hace 19 años y la precariedad laboral ha protagonizado la vida de su madre desde hace tiempo, pero ahora las condiciones han empeorado: trabaja de interna en una casa y sin contrato.

Por su parte, Carla pertenece al 55,48% de jóvenes desempleados que colocan a España como uno de los países con peores índices de paro juvenil. Ser inmigrante y formar parte de una familia monoparental son dos factores que incrementan el riesgo de pobreza en España, según los resultados de la ECV.

 Y estos factores de riesgo añadidos también se infieren de los resultados de la última Encuesta de Población Activa, que en los datos del primer trimestre de 2014 sitúa la tasa de paro de la población extranjera 13 puntos por encima de la de las personas de nacionalidad española (24,25%).

Según datos de Eurostat, la tasa de pobreza asciende hasta el 38% para los hogares con un padre o madre con hijos a su cargo y llega al 47,8% si se trata de un extranjero de un país no comunitario.  (...)

Carla relata cómo ese empobrecimiento progresivo ha afectado su día a día. Y visiblemente emocionada se acuerda de su perra, a la que acaba de sacrificar tras mucho tiempo de intentar reunir el dinero suficiente para hacerlo. 

"Estaba muy mayor, ciega y con cáncer, pero es que no podía pagar los 70 euros que me pedían", dice. "Cada vez que alguien me decía lo mal que estaba la pobre, sentía una pena enorme", añade. (...)" (Laura Olías / Sofía Pérez Mendoza , eldiario.es, 04/06/2014)

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