6.6.14

La victoria de Syriza desafía a la troika

"Por primera vez, un partido de izquierdas ha ganado unas elecciones en Grecia. (...)

Si los actuales resultados se repitiesen en unas nacionales, Syriza obtendría unos 70 diputados. Aun con los 50 escaños que la ley electoral otorga a la formación más votada –cuya modificación ya han sugerido varias voces en el Gobierno–, necesitaría como mínimo 30 más para formar gobierno.

Según Yanis Varufakis, semejante conjunción no es imposible. Para este economista y asiduo analista de la crisis de la deuda, Syriza disfruta de una dinámica poderosa que les puede llevar al Gobierno si la manejan bien. 

“El resultado dependería de las negociaciones con otras fuerzas políticas”, comenta a DIAGONAL. “Por ejemplo, ciertos sectores del Pasok podrían considerar la integración en un Gobierno de este tipo, justificando su presencia como contrapeso o supervisión del ‘radicalismo’ de Syriza”.

Otras fuerzas que eventualmente podrían apoyar a Syriza, como Iz­quierda Democrática o Antarsya, no superan sin embargo el umbral del 3%. Entre tanto, el Par­ti­do Comu­nista (KKE) llamó expresamente a no apoyar a Syriza, un partido al que consideran reformista, en la segunda vuelta de las elecciones locales. 

Como socio eventual queda, por lo tanto, To Potami (El Río), un partido constituido en los últimos meses por el periodista televisivo Sta­­vros Theodorakis y que ha cosechado un 6,6%, principalmente entre exvotantes del Pasok de zonas urbanas.  (...)

“Sería ingenuo hablar de la victoria de Syriza como un acontecimiento histórico para la izquierda europea, que en general no ha obtenido muy buenos resultados en Europa si exceptuamos el repunte en España”, apunta Varufakis. “[Lo que ocurra a continuación] dependerá del trabajo que hagan en el Parlamento Euro­peo, pero Syriza sólo tendrá una verdadera influencia si gana unas elecciones nacionales”.

En efecto, tanto Syriza como distintos partidos y organizaciones afines hablaron de los comicios en Grecia como un referéndum sobre la austeridad en el país que más la ha sufrido, que enviaría a la Troika un mensaje incontestable de cambio social. (...)

Sin embargo, y aún lejos de suponer un tsunami político, el primer puesto de Syriza supone cuantitativamente un paso adelante con un valor simbólico nada desdeñable. Se­gún señala Varufakis, la candidatura de Tsipras ha sido exitosa en tanto que ha infundido energía y esperanzas, y ha mostrado que la izquierda puede constituirse en alternativa a la crisis sin comprometer su radicalismo.

Para el analista, ahora es el turno de la izquierda de convertir la propuesta de Syriza “en una nueva narrativa hegemónica que desafíe a la falta de alternativas del sistema establecido”.(...)"              (Clara Palma Hermann, Atenas (Grecia), Diagonal, 06/06/14)

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