"Estos últimos años de crisis se ha
sometido a las clases populares a toda una serie de intervenciones
(recortes de salarios y gastos sociales, con disminución de derechos
sociales y laborales) bajo los argumentos de que:
1. Hay que salvar el euro, presentando
al euro como moribundo, el cual requería sacrificios (siempre por parte
de las clases populares) para salvarlo.
En realidad, y tal como muy
pocos indicamos desde el principio de la crisis, el euro nunca ha estado
en peligro.
Repito, nunca. Lo que ocurre es que se ha presentado como
que estaba en peligro de extinción, a fin de exigir políticas sumamente
impopulares, presentando al euro como el símbolo de Europa.
Mientras, el
euro gozaba y continua gozando de una excesiva fortaleza que, por
cierto, está dañando a la economía productiva por su elevado (claramente
excesivo) valor. (...)
4. Los países periféricos de la Eurozona
serán expulsados del euro, acentuándose que el gobierno alemán
consideró expulsar a Grecia del euro.
De ahí que se piense que hay que
comportarse bien (es decir, se tienen que hacer los deberes y
sacrificarse para evitar que nos echen del euro). Este argumento
deliberadamente ignora que la banca alemana tiene 700.000 millones de
euros invertidos en estos países periféricos (200.000 en España), que
perderían valor y difícilmente se recuperarían si tales países dejaran
el euro.
Su salida significaría el colapso de la banca alemana. El
principio es muy sencillo. Si usted debe 40.000 euros al año y no puede
pagarlos, usted tiene un problema grave. Pero si usted debe 200.000
millones de euros a la banca y no puede o no quiere pagarlos, quien
tiene el problema grave es la banca.
En realidad, es sorprendente que
los gobiernos de los países periféricos no hayan utilizado esta amenaza
de irse del euro como táctica negociadora. Creerse que Alemania estaría
contentísima con esta salida es desconocer el grado de dependencia que
la banca alemana tiene hacia estos países.
Es más, el supuesto éxito de
Alemania en su balanza de pagos se basa en la balanza de pagos negativa
que tienen esos países. La bonanza que los establishments industrial y
financiero alemanes están experimentando se debe al deterioro de la
situación en los países periféricos. Los intereses que debe pagar una
pequeña empresa española son dos veces más altos que los que paga su
homóloga en Alemania.
Que ello ocurra se debe a las decisiones tomadas
por el gobierno alemán en contra de la europeización de la deuda pública
y el mantenimiento del Banco Central Europeo como un lobby de la banca
(primordialmente de la banca alemana).
5. El problema de la UE y de la Eurozona
es la falta de liderazgo, sin una autoridad fuerte que las dirija.
Esta
es una cantinela de moda que proviene de las posturas tecnocráticas,
que siempre claman por mano dura y puño fuerte para resolver los
problemas. Dicho argumento parece no entender nada de lo que pasa en la
UE.
Y todavía menos de lo que pasa en la Eurozona. Hoy, esta última está
gobernada, con mano dura, por el gobierno alemán, que es, a su vez, el
instrumento del capital financiero alemán y su poder industrial. Utiliza
como satélites a los partidos conservadores (a los cuales pertenecen el
PP y Unió) y liberales (a los cuales pertenece CDC), con la ayuda de
los socioliberales, bien representados en grandes sectores de la
socialdemocracia europea.
Hoy, en las grandes decisiones, este gobierno
es el que manda en la UE. Decir que no hay liderazgo es falsificar la
realidad o ignorarla. El hecho de que este liderazgo sea tan exitoso se
debe a que cuenta con la alianza de las élites económicas y financieras
de cada país, que se benefician de tales políticas.
Los economistas más
ortodoxos (que son los más serviles hacia el capital) son los que más
defienden al gobierno alemán y a sus políticas neoliberales. Así de
claro." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público”
en el diario PÚBLICO, 22 de mayo de 2014, en vnavarro.org, en vnavarro.org, 22/05/2014)
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