"Los datos de Contabilidad Nacional del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran una tremenda esquizofrenia y urge una explicación que sea medianamente creíble. (...)
Sin embargo los números correspondientes al último trimestre del 2013
y al primero del año en curso son absolutamente incongruentes con otras
partidas que van recogiendo de manera fiel la realidad.
Nos referimos, por un lado, al sector exterior, donde las cifras de aportación neta del INE son incompatibles con las del Ministerio de Economía, siempre mucho más certeras. Y, por otro, al consumo público, cuyas cifras recogidas en la Contabilidad Nacional de los dos últimos trimestres pasarán a las hemerotecas como claros ejemplos de ingeniería contable. Son absolutamente incoherentes con los datos de la Intervención General del Estado. Pero vayamos por partes.
La magnitud de la contracción del consumo público en la parte final de
2013 era muy extraña. Registró una caída real del 14,6% y una
contribución al crecimiento trimestral anualizado del PIB de -3 puntos
porcentuales. Eso simple y llanamente era imposible. (...)
En realidad se estaba desplazando parte del gasto público de 2013 a 2014.
El consumo público creció en el primer trimestre de 2014 un 4,4%
respecto del último trimestre del año anterior. Se trata de un
incremento que no se había dado en las series desde hace unos 20 años y
que representaría un aumento del gasto de las Administraciones en torno a
los 2.200 millones de euros en tres meses. Esto significa que el gasto
del conjunto de las Administraciones Públicas habría vuelto a aumentar
hasta cifras muy cercanas al comienzo de la crisis.
Este aumento es
incompatible con la evolución del gasto en términos presupuestarios. Los
datos de la Intervención General del Estado reflejan
una contención del gasto del conjunto del sector público entre enero y
marzo. Resumiendo, la Contabilidad Nacional refleja una aceleración del
gasto público que no se muestra en la Contabilidad Presupuestaria.
Por lo tanto, lo que sucedió es que el Gobierno habría desplazado parte del gasto público realizado en el último trimestre de 2013 al primero de 2014 con el objetivo de aproximarse al cumplimiento del déficit público establecido por Bruselas. (...)
Para que nos hagamos una idea de los que suponen estas cifras, según el Instituto Flores de Lemus, el PIB del primer trimestre de 2014 habría caído un 0,4% de no ser por la inexplicable subida del 4,4% en el consumo público. (...)
Obviamente para que el PIB del último trimestre de 2013 no
descendiera como consecuencia de la brutal aportación negativa del
consumo público, desde el Instituto Nacional de Estadística (INE)
tuvieron que hacer milagros con los otros agregados, especialmente con
el sector exterior. Resulta más que llamativo como se manosearon los
datos del sector exterior de la segunda mitad de 2013.
Mientras que
según el Ministerio de Economía las exportaciones de bienes llevaban dos trimestres cayendo a ritmos importantes, en la Contabilidad Nacional crecían.
Algo parecido pasaban con las importaciones anuales, donde repuntaban
mucho más en los datos del Ministerio que del INE.
Sólo las diferencias
en sector exterior aportaban ocho décimas porcentuales al incremento
medio anual del PIB. La experiencia nos dice que cuando el INE revisa
sus cifras se acerca a las del Ministerio.
Resumiendo, nuestra economía realmente habría caído en 2013 alrededor del 2%, cifra más próxima a nuestras previsiones.
Si además se computaran correctamente las cifras del consumo público
correspondientes al último trimestre de 2013 y primero de 2014, el crecimiento del PIB del primer trimestre de 2014 continuaría siendo negativo.
Resulta curioso que en un mundo donde Estados Unidos entra en recesión, Europa se para y los países emergentes se desaceleran, España,
claro ejemplo de país sometido a una intensa recesión de balances,
crezca un 0,4%. ¡Improbable! Y luego algunos se preguntan por qué fallan
las encuestas electorales. ¡Mecachis!" (Juan Laborda, blog, Vox Populi, 31/05/2014)
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