"Los dirigentes del BCE parecen no ver todavía que si los bancos no dan
crédito no es porque les falte dinero o porque lo dediquen a invertir en
deuda pública, sino porque en el actual contexto de recesión económica
(en el que hay cierres de empresas, despidos y reducciones salariales)
no confían en que el dinero que pudieran prestar sea devuelto. (...)
La penalización del 0,1% en los depósitos que tienen los bancos privados
en el BCE no logrará que los bancos saquen el dinero de ahí para
prestarlo. En todo caso servirá para que saquen el dinero y lo inviertan
en otros negocios más seguros que el de prestar a familias y empresas
en un contexto de recesión.
Estos negocios pueden ser la adquisición de
deuda pública, la compra de acciones, la compra de algunos derivados
financieros, etc. (...)
La inyección de 400.000 millones de euros condicionada a que no se
concedan hipotecas y no se compre deuda pública toda vez que tiene el
respaldo del BCE es una medida novedosa, cuyo efecto no me atrevo a
predecir. Podría ser que sí animara a los bancos a conceder algunos
préstamos a las pequeñas y medianas empresas, aunque tengo mis dudas.
En
cualquier caso, incluso aunque así fuese, esto no sería sino una huida
hacia adelante. ¡La solución al problema actual de sobreendeudamiento de
las familias y empresas no puede ser aumentar esa deuda con más
préstamos! A corto plazo podría servir para estabilizar la situación
pero se estaría trasladando el problema al futuro.
La solución sólo
puede venir de una reestructuración de las deudas empresariales y
familiares (y del Estado) y de una distribución de la renta que evite
que estos agentes económicos tengan que recurrir tanto al endeudamiento
para realizar sus actividades." (Eduardo Garzón, 06/06/2014)
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