Rita y su marido
"En menos de 24 horas, la tragedia social ha aflorado en Cádiz casi
sin dar respiro. Tres desahucios estaban marcados en el calendario para
esta semana: el de Rita y Noelia para este miércoles y el de Eduarda
para finales de semana.
El primer susto llegó el martes, cuando la
primera de ellas, Rita María Ramos, se intentó quemar a lo bonzo en las
oficinas de la Empresa Municipal de Vivienda, Procasa, para intentar
retrasar la orden de desahucio que ponía a su familia en la calle.
La
convencieron. Intentaron, junto con su marido, enfermo de cáncer, que
aceptara irse a una pensión durante diez días y buscar un piso de
alquiler que sería sufragado por el Ayuntamiento en un 90%.
Rita y su familia llevan dos años ocupando un piso vacío de
propiedad municipal después de que pasaran quince días en un coche.
Vinieron de Canarias de trabajar y se encontraron con la nada. Se metieron en ese piso de la calle Grazalema a la espera de ser incluidos en el Registro Municipal de Vivienda. (...)
Rita, a quien le han ofrecido trabajo desde un programa de
televisión, explica que no hay propietarios que quieran arrendar pisos a
familias atendidas por Servicios Sociales porque el Ayuntamiento tarda
en pagar.
Eduarda
Es el caso de Eduarda Aragón. Separada y madre de dos hijos, su
desahucio se aplazó hasta finales de mes con la ayuda de los colectivos
que conforman la Plataforma por la Vivienda Digna y contra la Exclusión
Social.
Sin recursos económicos, no puede pagar su vivienda alquilada y
el propietario amplió la fecha de desalojo. Consiguió además que el
Ayuntamiento abonase el 90% de la cuota mensual. Pero antes, tuvo que
pasar una noche entera en una silla en la puerta del Ayuntamiento para
que la Administración local tomara esa determinación. (...)
Tocaba ahora buscar un propietario dispuesto a alquilarle un piso a
ella y sus hijos. Pero transcurrió algo más de una semana y no lo
encontró. Por eso, decidió pasar otra noche en la calle pero, ya
pertrechada con mantas y dos sillas. Eduarda y una de las miembros de la
Asociación de Vecinos de Cádiz Centro que la iba a acompañar recibieron
la visita de los compañeros de la Plataforma.
Y a las nueve de la
noche, levantaron la acampada porque el colectivo AC Arquitectos
consiguió encontrarle una vivienda con un alquiler de entre diez y doce
meses de duración. Ella está en el puesto 35 en el registro municipal y,
aunque se encuentra “radiante”, ansía que le den una casa para poder
pagar.
“Tiene mucho que trabajar para acondicionar la casa pero tiene
mucha fuerza”, cuentan de ella.
La situación más preocupante es la de Noelia Fraga. Hace unos
tres meses dieron la patada en la puerta tras fallecer el anterior
inquilino y enterarse que la casa llevaba meses vacía. Se veía
en la calle con dos niños menores y reitera que cuando llegó ya se
habían llevado hasta los grifos. Fotografías y testigos oculares lo
puede corroborar, dice.
También vecina del Cerro del Moro, como Rita, ha
recibido el apoyo de colectivos y personas del barrio que se han
acercado a apoyarla. Ella, que salía por momentos, estuvo a punto de
perder el conocimiento presa de los nervios y la desesperación.
La Policía se acercó hasta su casa para notificarle que el desahucio se
había paralizado pero sólo durante un día. Esta mañana, a las 9.00,
volvería a comenzar la pesadilla. (...)
La Plataforma por la Vivienda Digna y contra la Exclusión Social ya ha
movilizado a todos sus miembros para impedir el desalojo y la
indignación crece por momentos: “A nadie se le ocurre que se queden en
las casas y tendrá que ser adjudicadas a las que les corresponden pero
hasta que no den una solución a estas personas. Y las hay”. No tienen
dudas." (Público, 29/05/2014)


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