9.6.14

La rebelión de un importante sector de la población, ahora del Este, está siendo aplastada militarmente en Ucrania por la OTAN

"(...) Lo de Ucrania, que empezó en invierno sobre el triple vector de una protesta ciudadana contra la injusticia, una lucha entre oligarcas locales y un pulso geopolítico entre Euroatlántida contra Rusia, ya está completamente dominado y determinado por el tercero de esos vectores. La dignidad del movimiento ciudadano ucraniano se ha perdido por completo por el camino.

La rebelión de un importante sector de la población –ahora del Este- está siendo aplastada militarmente. Su contenido se reduce a la “mano rusa”, ignorando el sentir de millones de rusos de Ucrania y de ucranianos no hostiles a Rusia que desconfían de Euroatlantida.

 Por primera vez desde la autodisolución de la URSS, esos sectores no están representados. Cuatro candidatos han sido obligados a renunciar. En la Rada, los diputados que han cuestionado lo que se califica de “operación antiterrorista”, han sido agredidos.

 Se pide la ilegalización del Partido Comunista, que en absoluto es “quinta columna” de Moscú en Ucrania. Todo aquello que fue condenado en el Maidan como represión es ahora legítimo, incluido los mismos oligarcas con disciplina cambiada y una cifra de muertos más elevada, ya no a manos de antidisturbios sino del ejército.

 En lugar de fomentar un diálogo apaciguador, se apoya la represión (con directo asesoramiento occidental) para celebrar unas elecciones (¿qué garantías tiene su recuento?) que legitimen el cambio de régimen en Kiev.

El próximo presidente ucraniano será un oligarca -la séptima fortuna del país- cuya única diferencia con su predecesor será una servidumbre a Euroatlántida (Estados Unidos, la OTAN y la troika) mucho más disciplinada que el anterior tradicional equilibro.

 Roto este, por el cambio de régimen forzado desde Washington, Varsovia, Berlín y Bruselas, se precipitaron la anexión rusa de Crimea, la guerra en Ucrania Oriental,y significativos cambios de la orientación de Rusia hacia China.

Si la política interior del Imperio del Caos es la Gran Desigualdad, su política exterior europea es lo que se está viendo en Ucrania: una presión que desemboca en guerra. Son dos cosas que van unidas.

 En ese modelo no hay apenas lugar para la democracia de baja intensidad (aquella en la que el “demos” nunca decide nada esencial) pero sí hay un gran espacio para las ideologías agresivas y para la guerra. 

Muy significativo ha sido el silencio occidental sobre la masacre de adversarios del gobierno de Kíev en Odesa el pasado 2 de mayo (por lo menos 50 personas abrasadas por sus contrincantes), la detención de periodistas de medios rusos en Ucrania Oriental, uno de ellos herido de bala, la muerte de un reportero italiano y la criminalización de la opinión que contiene el hecho de que uno de los rusos sancionados por Bruselas (“del entorno de Putin”) sea un periodista. Todos estos son datos que marcan la tendencia. (...)"              (Rafael Poch , La Vanguardia, blog, 25/05/2014)

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