"(...) Lo que suelen hacer los bancos centrales para intentar incrementar los
precios es crear más dinero y prestárselo a los bancos privados para que
éstos los pongan en circulación mediante préstamos a familias y
empresas. No obstante, esto es algo que llevan tiempo haciendo bancos
centrales como el de Japón o el de Estados Unidos y no han logrado
evitar el riesgo de deflación.
¿Por qué? Porque mientras los bancos
tengan serios problemas en sus balances y mientras la actividad
económica no se recupere, a los bancos nunca les va a interesar prestar
el dinero. En consecuencia, esta política monetaria convencional
resultará totalmente ineficaz para aumentar los precios en los bienes y
servicios. (...)
Sin embargo, sí que resulta eficaz para aumentar los precios de los
activos financieros, ya que lo que hacen los bancos con el dinero que
les llega de los bancos centrales es invertirlo en activos financieros
que ofrecen determinadas rentabilidades (como los títulos de deuda
pública o las acciones de empresas).
Como consecuencia, el precio de
estos activos aumenta, provocando pequeñas burbujas financieras que
aumentarán su tamaño si la tendencia prosigue. Esto es precisamente
lo que está pasando en Estados Unidos tras varias inyecciones de dinero
por parte de su banco central, que ha llevado a la bolsa de Wall Street
hasta niveles históricamente altos.
Numerosos economistas
estadounidenses denuncian que estas burbujas financieras no sólo
benefician únicamente a una pequeña parte de la población (la más
adinerada) sino que sientan las bases para futuras crisis financieras.
Además, en absoluto suponen una recuperación económica sólida y estable. (...)
La solución no puede pasar por llevar a cabo estas políticas
monetarias convencionales. Lo que no quieren entender los dirigentes
europeos es que la baja inflación es consecuencia de la conjunción de
un sobreendeudamiento de los agentes económicos y de la aplicación de
medidas de austeridad (rebajas salariales, recorte en gasto público,
etc).
Mientras las empresas y familias sigan altamente endeudadas (y
por lo tanto dedicando los pocos ingresos que reciben a devolver deuda) y
mientras las políticas de austeridad impidan que las familias consuman y
las familias inviertan, la recesión económica continuará.
Eso sí, los acreedores de las deudas (fundamentalmente bancos y entidades financieras, tanto españolas como de otros países europeos) verán poco a poco sus bolsillos llenarse, que es al fin y al cabo de lo que se trata.
La única solución posible a esta recesión económica (que tenga en cuenta el bienestar material y social de la mayoría de la población) ha de pasar necesariamente por una reestructuración de las deudas(tanto públicas como privadas –de empresas y de hogares-) y por importantes estímulos fiscales que
eleven la renta de las familias y empresas.
Así las cosas, el Banco
Central Europeo debería utilizar la política monetaria no para seguir
dándole a los bancos oportunidades para que continúes haciendo negocio,
sino para dar a los Estados europeos el sustento monetario necesario de
forma que puedan incrementar su gasto público con amplio margen." (Eduardo Garzón, 06/06/2014)
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