"Un análisis objetivo de lo que está pasando en la mayoría de países de
la Eurozona muestra los siguientes hechos:
una disminución de los
salarios, un aumento del paro, un descenso de la ocupación, una dilución
de la protección social, una reducción del gasto público social, una
privatización de los servicios públicos del Estado del Bienestar, una
reducción y privatización de las pensiones públicas, una reducción de
derechos laborales y sociales, y un debilitamiento de la negociación
colectiva y de los sindicatos.
Los datos están ahí para todo aquel que
quiera verlos (véase mi artículo “El dramático deterioro de la España y
de la Europa social”, Público 03.04.14). En realidad, no hay mucho
desacuerdo en cuanto a que todo esto está ocurriendo. El desacuerdo
aparece cuando se intenta explicar el porqué está ocurriendo.
Ahí las
explicaciones varían según la sensibilidad política del que intenta
explicarlo. La más promovida por el establishment europeo, es decir, por
la estructura de poder que gobierna la Eurozona, es que el gasto
público, y muy en particular el gasto público social, ha aumentado hasta
un nivel que ha hecho la Europa Social insostenible.
(...) las rentas del capital, a partir de los años ochenta, fueron subiendo, y las rentas del trabajo fueron disminuyendo. Estas últimas han pasado, en los países de la UE-15, de representar el 72,9% de toda la renta nacional (promedio del periodo 1945-1978, la época dorada del capitalismo) al 66,5% en el año 2012.
(...) las rentas del capital, a partir de los años ochenta, fueron subiendo, y las rentas del trabajo fueron disminuyendo. Estas últimas han pasado, en los países de la UE-15, de representar el 72,9% de toda la renta nacional (promedio del periodo 1945-1978, la época dorada del capitalismo) al 66,5% en el año 2012.
En
España, pasaron de un 72,4% a un 58,4%. En realidad, hoy, y por primera
vez en España durante el período democrático, las rentas del trabajo
representan un porcentaje menor que las del capital, una situación única
en la UE-15 (ver mi artículo “Capital-Trabajo: el origen de la crisis
actual”, Le Monde Diplomatique, julio 2013).
Este descenso, junto con los recortes
del gasto y empleo públicos, ha creado un enorme problema de demanda,
con el consiguiente descenso de la actividad económica y un escaso o
nulo crecimiento económico.
Dicho descenso de las rentas del trabajo es
también la causa del enorme endeudamiento de las familias, y de la
escasa rentabilidad de las inversiones en la economía productiva (ya que
el descenso de la demanda crea un descenso en la producción de bienes y
servicios), alcanzándose mayor rentabilidad en las inversiones
especulativas, origen de las burbujas, incluyendo la inmobiliaria.
De
ahí deriva el capitalismo de casino, basado en la mera especulación, y
dirigido por la banca. Esta situación se ha visto acentuada todavía más
con las políticas de austeridad, que han llevado a un austericidio. Hoy,
la situación social y económica ha alcanzado unos niveles de deterioro
tal que está dañando enormemente el bienestar de las clases populares de
los países de la Eurozona.
Pero no todos han sufrido estas
consecuencias. En realidad, las rentas del capital se han disparado,
concentrándose en sectores muy minoritarios de la población. Y los
banqueros españoles (en uno de los países de la UE donde es más difícil
conseguir crédito) son los mejor pagados de la Eurozona.
Los beneficios
de las mayores corporaciones también han alcanzado unos niveles
altísimos. Toda la evidencia existente muestra que el crecimiento de las
rentas del capital se ha hecho a costa del descenso de las rentas del
trabajo. (...)" (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 23 de mayo de 2014, en www.vnavarro.org, 23/05/2014)
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