23.6.14

El FMI sugiere al BCE una compra masiva de activos contra la deflación, especialmente de deuda soberana de los pigs. Como siempre, al borde del abismo...

"La actividad económica en Europa no ha recuperado aún los niveles anteriores a la crisis. El empacho de deuda sigue ahí. La inflación es baja, incluso en los países del centro. Y el paro es y seguirá siendo durante añlos inaceptablemente alto. A pesar de ese panorama, los políticos europeos han decretado el fin de la crisis desde hace meses. Frente a ese diagnóstico, hay voces de alarma cada vez más estridentes. 

 La más clara es quizá la del Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha alertado a la eurozona de los riesgos de deflación y reclamó al Banco Central Europeo (BCE) “compras de activos a gran escala” —al estilo de la Reserva Federal estadounidense— ante un horizonte de estancamiento secular, o de década perdida a la japonesa. 

Un bazuca en toda regla que incluya adquisiciones de deuda pública masivas para salir de ese laberinto de muy baja inflación, frágil recuperación, elevado desempleo y sobredosis de endeudamiento público y privado.

 el Eurobanco “debe considerar las compras masivas de activos si la inflación se mantiene obstinadamente baja”. Es difícil saber qué significa esa obstinación. Pero el IPC de la eurozona está en el 0,5% —muy lejos del mandato de Mario Draghi, del 2%— y ha dado sorpresas desagradables a la baja desde noviembre del año pasado.

El FMI lleva meses enfrentándose a Alemania por la política económica, tanto fiscal como monetaria, de la eurozona. Pero las compras de activos a gran escala —el denominado quantitative easing— es una especie de anatema en Alemania: las patronales bancarias llevan meses alertando de los efectos negativos de esa medida extraordinaria, a pesar de que tanto Estados Unidos como Reino Unido y Japón se han embarcado en esas adquisiciones para combatir la Gran Recesión.

 En ninguna de las áreas económicas comparables a la eurozona la salida de la crisis es menos borrosa. Porque pese a los indudables riesgos, el FMI subraya que las compras de activos a la americana “elevarán la confianza, mejorarán los balances de las empresas y las familias, y estimularán los préstamos bancarios”. “En general, tienen un impacto potencial significativo en la demanda y la inflación”, según el Fondo.

 El FMI ha pisado todos los callos posibles. En medio del debate que han abierto Italia y Francia sobre la necesidad de flexibilizar las reglas fiscales de la zona euro, y tras la habitual regañina de la canciller alemana, Angela Merkel —contraria a abrir ese melón—, la institución con sede en Washington puso el sentido común: “Después de varios años de consolidación fiscal [léase austeridad], la política presupuestaria para la zona del euro está cerca de ser neutral. 

Ha logrado un equilibrio correcto entre el apoyo a la demanda y la reducción de la deuda. Pero si se producen grandes sorpresas negativas que impacten en el crecimiento, eso no debería dar lugar a medidas de saneamiento adicionales”.

 Ese párrafo es clave, porque en varias etapas de esta crisis la respuesta europea ha sido la contraria: en mitad de la recesión, y a la vista de que algunos países eran incapaces de cumplir sus metas de déficit, la receta eran más y más recortes. (...)"         ( , El País, Bruselas 19 JUN 2014)

No hay comentarios:

Publicar un comentario