"(...) Las palabras de Durão, en el caso de España, fueron las del chivato: yo
no he sido, la responsabilidad fue del supervisor.
No fue una respuesta
casual: si las culpas fueron del supervisor es que no hubo un gigantesco
fallo del mercado previo, con mercados imperfectos, información
asimétrica y competencia entre desiguales, factores que son los que han
dado lugar a sociedades empobrecidas como la nuestra y repartos tan
disímiles de los sacrificios. (...)
Se recomienda que, además de a los vigilantes de la playa
(supervisores y reguladores), se examine el papel en la catástrofe de
aquellos que tenían que ser vigilados: los golfos apandadores que
robaron o abusaron de su posición con el desarrollo de productos
financieros opacos, desregulados, inentendibles para los ciudadanos, a
los que engañaron y perjudicaron.
Muchos de ellos permanecen en su
privilegiado lugar, aun más enriquecidos: el sistema ha salvado a los
bancos, pero, en muchos casos, también a los banqueros.
Que se analicen las ideas que legitimaron los abusos. Aquellas que
decían que la mejor regulación es la que no existe. El sistema de ideas
que aplicaron los banqueros, los políticos y los reguladores y que
dieron lugar a una política económica que ha logrado, por ejemplo, que
España haya retrocedido 16 años en su nivel de renta.
Es irremediable
desempolvar de nuevo al viejo Keynes, a aquel que era innombrable en las
factorías universitarias más ortodoxas, cuando escribía: “Las ideas
justas o falsas de los filósofos de la economía y de la política tienen
más importancia de lo que en general se piensa.
A decir verdad, ellas
dirigen casi exclusivamente el mundo. Los hombres de acción que se creen
plenamente eximidos de las influencias doctrinales son normalmente
esclavos de algún economista del pasado”.
Durão Barroso deja ahora la CE. Menos mal. (...)" (
Joaquín Estefanía
, El País, 22 JUN 2014 )
No hay comentarios:
Publicar un comentario