13.10.14

La economía mundial aún se encuentra en una situación de atonía y acechada por la deflación en el sector industrial

"(...) ¿Dónde nos encontramos siete años después del inicio de la crisis? Los informes publicados anualmente por las dos principales organizaciones financieras internacionales: el Global Financial Stability Report (informe sobre la estabilidad financiera en el mundo) publicado en abril de 2014/2 y el informe anual del BPI (Banco de pagos internacional) publicado a finales de junio de este año/3 permiten evaluarlo mejor que ningún otro. 

Estos informes analizan el estado actual del sistema capitalista mundial desde el prisma de las políticas monetarias impulsadas en los distintos ámbitos del sistema estatal mundial, del punto muerto en el que se encuentran y del comportamiento de los inversores financieros en las zonas particularmente vulnerables del sistema global.

 Ambos informes merecen un poco de atención, situarlos en una perspectiva histórica más amplia y un cuadro analítico apropiado. Para los responsables de la política monetaria, que se ha convertido en el instrumento principal, cuando no único, de intervención económica, el dilema central en estos momentos es el siguiente: sin el recurso permanente (desde 2008) a "políticas monetarias de inyección de liquidez" (las quantitative easing) América del Norte y Europa habrían continuado en recesión y ni siquiera habrían conocido las tasas de crecimiento débiles que han alcanzado. 

Este flujo de dinero no ha servido para relanzar las inversiones sino sólo para satisfacer a los inversores financieros.

"Impresión desconcertante de desacoplamiento entre el dinamismo de los mercados y los cambios subyacente en la economía mundial"

Son los términos que empleo el BPI para caracterizar la situación económica mundial y constatar el fracaso de las "políticas monetarias de inyección de liquidez" de las que esta institución, y aún más el FMI realizan un balance muy negativo. 
La constatación del fracaso es importante: inversores que vuelven a lanzarse a especulaciones arriesgadas y muy desestabilizadoras para toda una serie de países cuando la economía mundial aún se encuentra en una situación de atonía y acechada por la deflación en el sector industrial.  (...)"       (François Chesnais, Viento sur 18 de septiembre de 2014)

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