"(...) Cualquier unidad sanitaria que esté dedicada a recibir o tratar
enfermos de ébola, ya sean sospechosos, probables o confirmados (son las
tres categorías que manejamos) dentro o fuera de una estructura
sanitaria mayor (por ejemplo, dentro de un hospital), sigue
obligatoriamente unas reglas en relación con la infraestructura, el
flujo de personas y el personal que trabaja en ella.
Se
establecen claramente dos zonas, de bajo y alto riesgo, totalmente
aisladas del resto de la estructura sanitaria. En las zonas de alto
riesgo, se ingresa a los pacientes en diferentes salas, según son
sospechosos, probables o confirmados. Y es donde se realiza la toma de
muestras.
Las extracciones de sangre para los tests se realizan en la
zona de alto riesgo por personal cualificado y debidamente protegido, y
son trasladadas al laboratorio bajo estrictas medidas de aislamiento y
seguridad, siguiendo protocolos de la OMS y CDC (Centro de Enfermedades
Transmisibles de Atlanta).
Todo lo que se utiliza en las zonas de
alto riesgo (material médico, trajes de protección, vasijas y
recipientes de plástico, etc.) que no pueda ser debidamente lavado y
desinfectado (como los pijamas sanitarios que utiliza el personal, las
botas de goma, las gafas -googles-, delantales y guantes de
caucho, etc.) se destruye en la misma zona de aislamiento: nada,
absolutamente nada, sale de la unidad.
No está permitido el acceso, ni siquiera en la zona de bajo riesgo,
si no es personal del mismo o debidamente autorizado. Nadie,
absolutamente nadie, entra en la zona de alto riesgo sin llevar
correctamente colocado (supervisado por un compañero) el traje de
protección (nivel 4) y nadie sale de la zona de alto riesgo sin seguir
estrictamente el protocolo y las medidas y reglas (por riguroso orden)
que hay que seguir y que son supervisadas por dos técnicos, uno que está
continuamente desinfectando con espray de agua clorada y otro que está
solo para recordar las reglas y el orden, a todo el mundo, incluso a los
que entran todos los días 2 o 3 veces.
Creo, Dr. Parra, por lo
que relata en su informe, que muchas de estas normas y protocolos que
aquí seguimos no se cumplieron en el centro donde usted trató a la
paciente.
Es usted un valiente por contarlo y por aceptar
voluntariamente la posibilidad de estar infectado, y tiene todo mi
respeto y admiración. Muchas personas, incluidos colegas, deberían tener
su valor y aceptar errores (si los hubo) para empezar a buscar
soluciones (si se necesitan).
Quiero aprovechar este medio para hacer un comentario sobre algo que he leído hoy y que todavía no acabo de creerme. He
leído que el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid (no me
molesto en poner su nombre) se permite la licencia de hacer un chascarrillo sobre si para colocarse un traje hay que hacer un máster.
Discúlpeme usted, caballero, pero ni es gracioso ni oportuno, ni mucho
menos ayuda para nada al problema. Es cierto, nosotros, que nos
colocamos el traje, no hemos hecho un máster. Porque es verdad, no es
necesario. Quizás para ser consejero de Sanidad sí es necesario, pero ya
he explicado que no es una cosa sencilla y banal como da a entender, y
mucho menos depende de la capacidad de aprendizaje.
Sr.
consejero, está usted fuera, muy fuera, a muchos pueblos de distancia de
la realidad. Lo menos que puede hacer es pedir perdón, porque ofende a
mis colegas (ignoro si usted lo es) y se permite hacer juicios e ironías
jocosas cuando la vida de una (o más) personas está en juego.
¿Va usted
a dormir más tranquilo pensando que Teresa mintió y que los trajes de
protección (PPE) son solo para listos? Como decía mi admirado Jose
Mota, "va usted a la....." (Jota Echevarría , "Carta desde Sierra Leona al valiente Dr. Parra y mensaje para el consejero", Huff Post, 09/10/2014)
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