13.10.14

Qué se hace con el ébola... en Sierra Leona

"(...) Cualquier unidad sanitaria que esté dedicada a recibir o tratar enfermos de ébola, ya sean sospechosos, probables o confirmados (son las tres categorías que manejamos) dentro o fuera de una estructura sanitaria mayor (por ejemplo, dentro de un hospital), sigue obligatoriamente unas reglas en relación con la infraestructura, el flujo de personas y el personal que trabaja en ella. 

Se establecen claramente dos zonas, de bajo y alto riesgo, totalmente aisladas del resto de la estructura sanitaria. En las zonas de alto riesgo, se ingresa a los pacientes en diferentes salas, según son sospechosos, probables o confirmados. Y es donde se realiza la toma de muestras.

 Las extracciones de sangre para los tests se realizan en la zona de alto riesgo por personal cualificado y debidamente protegido, y son trasladadas al laboratorio bajo estrictas medidas de aislamiento y seguridad, siguiendo protocolos de la OMS y CDC (Centro de Enfermedades Transmisibles de Atlanta).

Todo lo que se utiliza en las zonas de alto riesgo (material médico, trajes de protección, vasijas y recipientes de plástico, etc.) que no pueda ser debidamente lavado y desinfectado (como los pijamas sanitarios que utiliza el personal, las botas de goma, las gafas -googles-, delantales y guantes de caucho, etc.) se destruye en la misma zona de aislamiento: nada, absolutamente nada, sale de la unidad.

No está permitido el acceso, ni siquiera en la zona de bajo riesgo, si no es personal del mismo o debidamente autorizado. Nadie, absolutamente nadie, entra en la zona de alto riesgo sin llevar correctamente colocado (supervisado por un compañero) el traje de protección (nivel 4) y nadie sale de la zona de alto riesgo sin seguir estrictamente el protocolo y las medidas y reglas (por riguroso orden) que hay que seguir y que son supervisadas por dos técnicos, uno que está continuamente desinfectando con espray de agua clorada y otro que está solo para recordar las reglas y el orden, a todo el mundo, incluso a los que entran todos los días 2 o 3 veces. 

Creo, Dr. Parra, por lo que relata en su informe, que muchas de estas normas y protocolos que aquí seguimos no se cumplieron en el centro donde usted trató a la paciente. 

Es usted un valiente por contarlo y por aceptar voluntariamente la posibilidad de estar infectado, y tiene todo mi respeto y admiración. Muchas personas, incluidos colegas, deberían tener su valor y aceptar errores (si los hubo) para empezar a buscar soluciones (si se necesitan).


 Discúlpeme usted, caballero, pero ni es gracioso ni oportuno, ni mucho menos ayuda para nada al problema. Es cierto, nosotros, que nos colocamos el traje, no hemos hecho un máster. Porque es verdad, no es necesario. Quizás para ser consejero de Sanidad sí es necesario, pero ya he explicado que no es una cosa sencilla y banal como da a entender, y mucho menos depende de la capacidad de aprendizaje. 

Sr. consejero, está usted fuera, muy fuera, a muchos pueblos de distancia de la realidad. Lo menos que puede hacer es pedir perdón, porque ofende a mis colegas (ignoro si usted lo es) y se permite hacer juicios e ironías jocosas cuando la vida de una (o más) personas está en juego. 

¿Va usted a dormir más tranquilo pensando que Teresa mintió y que los trajes de protección (PPE) son solo para listos? Como decía mi admirado Jose Mota, "va usted a la....."            ( , "Carta desde Sierra Leona al valiente Dr. Parra y mensaje para el consejero", Huff Post, 09/10/2014)

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