"La estrategia del PP, tanto en el Gobierno central como en el
madrileño, de culpar de forma virulenta a la auxiliar de enfermería
Teresa Romero de su propio contagio de ébola -la han acusado de "mentir"
y "ocultar" sus síntomas-, ha encendido a la opinión pública, cuyo
malestar se lleva haciendo patente en las redes sociales desde el
lunes.
Sin embargo, tal y como puede comprobarse a lo largo de
los años y de la gestión del Partido Popular en varios gobiernos, este
hecho no es nuevo y, dando respuesta al dicho "en política no existen
las casualidades", la actuación de los conservadores respondería siempre
a una calculada estrategia de volcar su propia responsabilidad en
varias de las peores crisis de este país sobre los elementos con menos
opciones de defensa, sea un perro o sea un juez. (...)
- Crisis del ébola (2014). (...) La siguiente en ser señalada como culpable por el PP ha sido la propia
contagiada, que se tocó la cara con el traje de protección tras atender
al misionero García Viejo, infectado en África. Que el protocolo del
Ministerio de Ana Mato esté incompleto e ignore parte de las
recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre la retirada
de los equipos de protección es lo de menos.
- Tragedia en Ceuta (2014). La
conclusión de Interior es que los 15 inmigrantes que intentaron llegar a
España a nado en la frontera de Marruecos con Ceuta son culpables de su
propia muerte por ahogamiento. Que el material antidisturbios de la
Guardia Civil (bolas de goma, botes de humo y cartuchos de fogueo)
impactara contra los débiles nadadores es lo de menos. (...)
- Accidente ferroviario en Santiago de Compostela (2013).
Según el Gobierno, sólo el maquinista que conducía el tren, Francisco
José Garzón, fue el responsable de hacer colisionar el Alvia en la curva
'A Granderia' de Angrois, a 3 km. de Santiago de Compostela (A Coruña) y
que muriesen 80 personas y hubiese decenas de heridos y traumatizados.
La insuficiente señalización de la vía, el precario sistema de seguridad
para los cambios bruscos en la alta velocidad (220 a 80 km/h), las
recomendaciones continuas de los maquinistas para que se resolviesen
éstas y otras deficiencias, la distracción de Garzón por la llamada de
trabajo recibida en el tramo de frenado o la señal avanzada de 4 km en
vía libre son lo de menos. No ha habido una sola responsabilidad de la
Administración y el responsable segundo del Ministerio de Fomento,
Rafael Catalá, fue ascendido a ministro de Justicia hace unas semanas.
- Caso Bankia (2012-sin cerrar).
Que Miguel Blesa, compañero del colegio de Aznar, utilizara Caja Madrid
como su propio cortijo para comprar a políticos de PP, PSOE e IU y
sindicalistas, haciéndolos ricos y haciéndose él más rico aún a costa de
estafas (preferentes) a sus clientes es lo de menos.
Que la caja
madrileña pasase a ser un banco presidido por Rodrigo Rato,
exvicepresidente de Aznar y presidente del FMI, en una operación que ha
esquilmado las arcas públicas no cuenta. El único condenado por ahora a
17 años de inhabilitación es el juez que se atrevió a hacer pisar la
cárcel a Blesa, Elpidio Silva.
- Caso Gürtel (2009-sin cerrar).
El primero en caer fue el juez que comenzó la investigación de la trama
de corrupción incrustada en el Partido Popular, Baltasar Garzón. El
Tribunal Supremo condenó a once años de inhabilitación al magistrado que
también trató de abrir un proceso sobre el régimen franquista. Que
buena parte de los encarcelados por la Gürtel, incluido el cabecilla
Francisco Correa, estuvieran en la boda de la hija de Aznar o en las
administraciones y puestos orgánicos del PP es lo de menos.
- Crisis económica (2007-sin concluir, aunque Rajoy dice que está acabando).
La conclusión del Gobierno es que los ciudadanos, que han vivido por
encima de sus posibilidades pidiendo créditos hasta para respirar, son
los responsables de la crisis, por eso son ellos quienes tienen que
soportar los recortes y las bajadas de sueldos.
La irresponsabilidad (e
ilegalidad en muchos casos) de las entidades financieras, las leyes
alentando la especulación inmobiliaria redactadas por el Gobierno Aznar,
la falta de control de los mercados y la corrupción para enriquecerse
desde las instituciones son lo de menos. O son culpa de los ciudadanos
que eligen a quienes gobiernan su vida.
- Accidente del Metro de Valencia (2006).
43 muertos y 47 heridos. La culpa según la Generalitat Valenciana
encabezada por Francisco Camps (PP) fue del conductor, Joaquín Pardo,
uno de los fallecidos. La insuficiencia de los sistemas de seguridad por
ser hasta 40 veces más baratos que los del resto de los metros de
España, una curva en donde ya había habido un descarrilamiento en 2003
sin que se tomaran medidas posteriores y las ventanillas de plástico sin
sujeción de los vagones fueron lo de menos. No se asumieron
responsabilidades políticas.
- Atentado del 11-M (2004). 198 muertos, cerca de 2.000 heridos e incontables traumatizados. El
Gobierno de José María Aznar trató en vano de culpar a la banda
terrorista ETA, con llamamientos a los medios de comunicación,
circulares a instancias internacionales y ruedas de prensa dirigiendo la
responsabilidad a los etarras. El proceso judicial por este atentado
concluyó que fueron fanáticos yihadistas quienes organizaron y
cometieron el atentado, pero algunos sectores conservadores, todavía
hoy, siguen insistiendo en que ETA estaba allí y es culpable.
- Yak-42 (2003).
Murieron en Turquía 62 militares españoles y 13 miembros de la
tripulación. Al frente del Ministerio de Defensa, Federico
Trillo-Figueroa. Se demostraron manipulaciones en los cadáveres, fallos
en la identificación, precipitación para celebrar los funerales de
Estado, presiones desde el Ministerio a las familias de los militares
muertos,... Los culpables: tres militares que recibían órdenes, pero que
según el Gobierno de José María Aznar, actuaron por su cuenta, algo
inédito en las Fuerzas Armadas Españolas. (...)
- Hundimiento del Prestige (2002).
El único culpable fue el capitán del petrolero hundido en 2002 frente a
las costas gallegas, Apostolos Mangouras. O tal vez 'alguien' más, pues
según Ana Botella entonces: "En la catástrofe del Prestige sólo hubo un
culpable: el barco". Que el ministro de Fomento, Francisco
Álvarez-Cascos, o el presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga,
estuvieran desaparecidos de cacería en las primeras y decisivas horas de
la catástrofe es lo de menos." (Público, 09/10/2014)
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