13.11.14

¿Por qué Occidente, con todos sus economistas famosos ha provocado un desastre todavía peor que el de Japón?

"(...) La cuestión, sin embargo, es que Occidente ha entrado efectivamente en una crisis similar a la de Japón… solo que peor. Y esto no debería haber ocurrido. En la década de 1990, dábamos por sentado que si Estados Unidos o Europa Occidental se veían ante un problema remotamente similar al de Japón, nosotros responderíamos de manera mucho más eficaz que los japoneses. 

Pero no ha sido así, aun cuando ya contábamos con la experiencia de Japón como orientación. Al contrario: desde 2008, las políticas occidentales han sido tan inadecuadas, o incluso tan contraproducentes en la práctica, que los fallos de Japón parecen poca cosa comparados con los nuestros. 

Y los trabajadores occidentales han conocido un grado de sufrimiento que Japón ha conseguido evitar.

¿De qué errores políticos hablo? Empecemos por el gasto público. Todos sabemos que, a principios de la década de 1990, Japón intentó impulsar su economía aumentando la inversión pública; lo que ya no todo el mundo sabe es que la inversión pública se redujo rápidamente a partir de 1996 aun cuando el Gobierno subió los impuestos, lo que supuso un obstáculo en el camino de la recuperación. 

Aquello fue un gran error, pero resulta insignificante comparado con las tremendamente destructivas políticas de austeridad de Europa, o con el desplome del gasto estadounidense en infraestructuras a partir de 2010. La política fiscal japonesa no hizo lo suficiente por fomentar el crecimiento; la política fiscal occidental ha malogrado el crecimiento de manera activa.

O piensen en la política monetaria. El Banco de Japón, el equivalente japonés a la Reserva Federal, ha recibido muchas críticas por tardar tanto en reaccionar cuando el país caía en la deflación y, luego, por precipitarse y subir los tipos de interés ante el primer indicio de recuperación. 

Esas críticas son justas, pero el Banco Central de Japón no llegó a cometer ningún disparate comparable a la decisión del Banco Central Europeo de subir los tipos en 2011, que ha contribuido a que Europa vuelva a estar en recesión.

 Y hasta ese error tiene poca importancia comparado con el asombrosamente desatinado comportamiento del Riksbank, el banco central de Suecia, que subió los tipos a pesar de tener una inflación inferior al objetivo y un paro relativamente alto y que, en estos momentos, parece haber hundido a Suecia en una deflación patente. (...)

Así que, en realidad, tenemos aquí dos preguntas. La primera, ¿por qué da la impresión de que nadie ha entendido nada? Y la segunda, ¿por qué Occidente, con todos sus economistas famosos —por no mencionar la posibilidad de haber aprendido de los problemas de Japón— ha provocado un desastre todavía peor que el organizado por este país? (...)

En cuanto a por qué Occidente lo ha hecho aún peor que Japón, sospecho que tiene que ver con las grandes divisiones que hay en nuestra sociedad. (...)

En Europa, Alemania ha insistido en la política de la moneda fuerte y la austeridad, en gran medida porque la ciudadanía alemana es tremendamente hostil a todo aquello que pueda considerarse un rescate económico de Europa del sur. (...)"        ( El País,   2 NOV 2014)

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