"Nacionalización de bancos y grandes grupos industriales, quinta semana
de vacaciones pagadas, retiro a los sesenta años, aumento de un 10% del
salario mínimo, impuesto sobre las grandes fortunas, instauración de una
renta básica...
¿Es el programa económico de Podemos? No, son algunas
de las medidas tomadas por el gobierno de François Miterrand en el marco
del Programa Común de la Izquierda entre los años 1981 y 1982.
Desarrollo del Estado de Bienestar, gran protección social y contención
del déficit mediante elevados impuestos, derecho a una Renta Básica, una
distribución de la riqueza más equitativa, participación de los
trabajadores en la gestión de las empresas ¿Podemos? No, medidas de Olof
Palme en la Suecia de los años setenta. (...)
Así que aquí estamos, luchando por lo evidente. Por afirmar que existe
capitalismo más allá del neoliberalismo, y que el modelo del Estado de
Bienestar puede y debe ser defendido. Lo que Podemos propone, si lo
entiendo bien, es una política de corrección de la actual deriva del
capitalismo en una dirección, que me perdonen si ofendo a alguien,
cercana a los planteamientos de los partidos socialistas unas décadas
atrás. (...9
Desde luego hay que saber explicar el éxito de Podemos, su capacidad de
dar voz que, por cierto, todos deberíamos agradecer por su contribución
al ensanchamiento de la gran conversación de la libertad. (...)
Y en eso llegó Podemos. Un poco como una especie de El Zorro, el
instrumento vengador de la ira social acumulada. Y recompuso los marcos
de inteligibilidad apoyándose en la enorme fractura social causada por
las políticas en vigor.
La crisis ha hecho que mucha gente haya virado a
la izquierda y que haya encontrado en Podemos una nueva generación
alejada del fétido olor a corrupción del régimen, un nuevo mensaje
populista en el buen sentido –el de Laclau- del término, pero también
una puesta a punto de lo que fue el punto de vista socialista, que
parecía haber pasado a mejor vida.
Memoria histórica, una vez más.
Memoria del socialismo democrático. Y, no se engañen, de la conciencia
social cristiana, de un sentido del bien común que todavía juega un
papel en la sociedad española, aunque los conservadores hayan puesto
todos sus huevos en las cestas del individualismo posesivo." (Antón Baamonde
, eldiario.es, 09/11/2014)
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