"(...) ¿Cuáles son los peligros para los Estados endeudados?
Si fueran honestos, los bancos reconocerían más deudas. Por ejemplo,
si hablamos de Grecia, la principal amenaza es para los bancos que han
comprado los bonos de los bancos griegos en los últimos diez años, los
bancos europeos, especialmente los alemanes, que tienen deuda griega, y
quieren que Grecia liquide toda la deuda.
La ideología del mercado
libre dice que se tienen que pagar todas las deudas. El punto crítico
para la izquierda es tener un plan realista para la reestructuración,
aunque lo más sincero sería reconocer pérdidas y perdonar deudas,
incluso hipotecas. ¿Cómo debería hacerse esto? No debe ser un eslogan
vacío ni debe ser todo a la vez, sino hacerse de una forma programada y
deliberada para no entrar en un caos económico y financiero. Un buen
ejemplo es la deuda del Gobierno ecuatoriano.
Antes de que estallara la
crisis, el Gobierno de Correa decidió auditar la deuda y nombró a
especialistas financieros que investigaron las condiciones y
circunstancias que habían creado la deuda pública ecuatoriana. Llegaron a
acuerdos financieros con países proveedores, vieron las condiciones
desventajosas que les habían ofrecido.
Tras muchos meses, consiguieron
reducir la deuda externa ecuatoriana en 2.500 millones de dólares. Eso
mejoró la situación del país. Fue un poco distinto de otro Gobierno
latinoamericano que repudió la deuda: Argentina. Argentina estaba ya
en crisis antes de poder seguir el ejemplo de Ecuador. El elemento de
caos se dio en la situación argentina.
¿En que consistiría esa recuperación tras la crisis de la deuda?
Es importante la idea de una auditoría de la deuda privada y no sólo de la pública,
porque muy a menudo a los tenedores de las hipotecas se les venden
propiedades muy por encima del valor real y sin declarar todos los
riesgos que implican estas hipotecas, sobre todo en el caso de que los
tenedores no cumplan estos términos.
Economistas técnicos, tanto de izquierdas como de derechas, están de
acuerdo en que la falta de demanda es crucial en la crisis, y algunos
expertos del mercado libre dicen que es necesario estimular la demanda.
La frase que utilizan es “lanzar millones de euros desde helicópteros y que la gente se pelee por coger todo lo que pueda”.
Lo que intentan decir en realidad es que tenemos una situación
desastrosa de deuda que está afectando a toda la economía y tenemos que
tomar medidas estrictas.
En lugar de lanzar el dinero desde helicópteros se lo dieron a Wall
Street y sus equivalentes, bajo el sistema QE. Otra solución sería dar
dinero a los ciudadanos bajo fórmulas de renta básica, con la ventaja de
que los estratos pobres y desfavorecidos consiguieran este dinero y lo
gastaran.
Porque si das más dinero a los ricos no saben qué hacer con él,
les gusta acumularlo. Puede que aumenten su consumo de lujo, pero las
personas que son muy ricas son tan ricas cuando suben los activos que
ganan millones sin ninguna posibilidad de gastarlo. La gran desigualdad
perjudica incluso a un sistema capitalista, ya que restringe la
demanda.
Hay una propuesta de lo que podría hacer un Gobierno, que es
dar dividendos a los ciudadanos, unos 50.000 euros a cada uno, con la condición de que, si tuvieran deudas, deben usar ese dinero para saldarlas.
Así la masa ciudadana vería que se trata a todo el mundo por igual.
Esto sería una manera de solucionar el problema de la deuda.
Creo que la
idea de una comisión auditora de deuda sería más positiva, habría que
ver quién paga los costes de reconocer la deuda y las pérdidas. A menudo
se usan los fondos de pensiones, las futuras pensiones de los
trabajadores se verían afectadas. He escrito un libro al respecto: El
futuro del sistema de pensiones. Las pensiones privadas en pocos países
cubren a todos los trabajadores.
Si se pudiera crear un perdón de la
deuda selectivo, que no penalice a los pobres, sería una manera de
acabar con la deuda. Los fondos de pensiones privados, que tienen
bastante importancia en Reino Unido y EE UU, sólo cubren al 40% de los
trabajadores; el 10% más rico se beneficia del 50% de exención fiscal por tener un fondo de pensiones, así que si se les anulase el 10% o el 20% sería una manera de compartir los daños y de estimular la demanda.
¿Qué hacemos con el trabajo y la producción? ¿Hacia dónde se tienen que dirigir las políticas de transformación?
La experiencia generalizada, restringiéndonos solo a la gestión de
demanda, como harían los economistas neokeynesianos, se ceñiría a
programas para no privilegiados. No se ha demostrado que funcione. Una
vía que Keynes previó en sus escritos son las agencias públicas que se comprometen directamente en programas de desarrollo económico.
Incluso la UE hace esto con sus programas de infraestructuras (gasto en
autopistas y aeropuertos). Hay veces que estos gastos no son plenamente
productivos sino que son redundantes. Es añadir, en cierta manera, un
enfoque a la inversión que dice que con infraestructura popular,
hospitales y colegios, esto podría ser una parte de la solución.
También
por ejemplo el fomento gubernamental de la agricultura, la producción y
la generación de energía ecológicas estimularía la demanda pero crearía
al mismo tiempo nuevos valores y aseguraría las cifras del PIB, que son
bastante arbitrarias.
Con una comisión auditora que investigase la
deuda y las hipotecas, se podría unir una red de inversión pública en un
país como España con una población formada y recursos naturales, que
podría canalizar modos de producción buenos y programas para financiar
la educación superior para todos los jóvenes entre 17 y 20 años, que es
un elemento más en el bienestar de la población." (Entrevista a Robin Blackburn, Pablo Elorduy, en colaboración con Nuria Alabao., Diagonal , 12/01/15)
No hay comentarios:
Publicar un comentario