"Esta afirmación, que puede parecer un eslogan de ultraizquierda, es lo que sostiene el prestigioso Martin Wolf del Financial Times,
refiriéndose a Grecia.
Cuando EEUU no ha podido pagar su deuda no la ha
pagado, cuando Alemania no ha podido pagar la suya, no lo ha hecho. No
hace falta ser economista para saber que un país cuya deuda total es del
175% del PIB ya no la puede devolver.
Y España, cuya deuda total (pasivos en circulación) ascendía a septiembre al 144% del PIB,
que ha crecido con Rajoy en 536.000 millones en dos años y nueve
meses –¡más que en los 12 años anteriores!–, y una deuda externa neta
subiendo sin freno y que supera el 100% del PIB, tampoco puede. (...)
Wolf recuerda lo obvio: que los acreedores que ahora claman por la
devolución de lo debido “tienen la clara responsabilidad moral de haber
realizado los préstamos de forma tan imprudente. Si no han sabido
analizar diligentemente a quienes prestaban, merecen lo que les va a
suceder”.
En España esa imprudencia ha sido clamorosa: los masivos préstamos de las cajas alemanas
(y otras) a unas entidades financieras dirigidas por políticos ineptos y
corruptos que han despilfarrado, robado y engañado sin límite, en lugar
de haber sufrido fuertes quitas como en el resto del mundo, se ha
obligado al pueblo español a asumir la totalidad de esta deuda.
En Grecia, ante un problema similar, unos gobernantes mucho más
listos, aunque no menos venales que estos inútiles que nos gobiernan,
consiguieron una quita espectacular. En marzo de 2012 los acreedores
privados, con el Deutsche Bank y la BNP Paribas a la cabeza, aceptaron
una quita del 53,5% de los títulos de deuda de ese país.
¡Una
condonación de más de 100.000 millones de euros! Condonación que, dado
el tamaño de su economía, es el equivalente a que a España le hubieran
condonado 500.000 millones de euros.
Justo al contrario, el
irresponsable de Rajoy, con España también al borde de la quiebra,
utilizó la barra libre del BCE para endeudar a las generaciones futuras
para devolver toda la deuda, con lo que el dinero que entraba en forma
de deuda adquirida con el dinero del BCE volvía a salir. Solo en España
los acreedores han recuperado la totalidad de lo prestado. Un disparate
histórico.
De un 90% del PIB en 2011, Rajoy ha incrementado la deuda en dos años y nueve meses a un colosal 144%
–el mayor crecimiento de nuestra historia– y, como la deflación está
creciendo, el peso de la deuda es cada vez mayor, aparte de que el
déficit ni cesa ni cesará.
Del orden de la mitad ha sido para pagar
deuda de las élites económicas –bancos, constructoras, eléctricas,
etc.–, más de 100.000 millones para pago de intereses, y el resto para
mantener en pie la monstruosa estructura de un Estado clientelar y
corrupto.
En Grecia los grandes conceptos eran similares:
recapitalización de la banca griega y devoluciones de deuda en que
habían incurrido las oligarquías (que como en España se han enriquecido
lo inimaginable), necesidades operativas del Estado e intereses.
A partir de ese momento, la deuda griega tomó un derrotero
completamente diferente a la española, tan diferente como la solución de
2012. No les extrañará la “admiración” que suscita el pródigo Rajoy en
la “troika” y en la Sra. Merkel. “Nosotros somos un
país serio y cumplimos”. Y si para ello hay que arruinar a varias
generaciones de españoles, pues se las arruina y en paz.
El 80% de los
préstamos a Grecia serían de organismos oficiales, Gobiernos (el
nuestro, 26.000 millones, algo que Zapatero explicó que iba a ser un
negocio redondo) e instituciones. La condición era la reducción del
gasto y acabar con la corrupción y el enriquecimiento de las élites.
Como en España, nada de esto se hizo. (...)"
(La deuda que no se puede pagar no se paga, de Roberto Centeno, El Confidencial, en Caffe Reggio, 02/02/2015)
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