3.2.15

Si Grecia abandonara la eurozona, los precios de las acciones y otros activos del bloque caerían en picado... ¿y Portugal?

"La semana pasada nos sirvió para recordar tres cosas: la primera es que la crisis de la eurozona no acabará hasta que se haya condonado parte de la deuda. La segunda es que algo que es insostenible tendrá que terminar tarde o temprano. 

Ya lo vimos cuando el electorado griego rechazó las políticas que no consiguieron reducir la carga de deuda. La tercera es que, a veces, ocurren accidentes. (...)

De todos los accidentes previsibles, el más catastrófico sería, sin duda, el llamado «Grexit» o la salida de Grecia de la eurozona. Aunque esta opción no se descarta, no es, en modo alguno, inevitable.

En Alemania predomina la opinión de que la salida de Grecia sería una calamidad para el país, causaría una pequeña conmoción para la eurozona y sería algo intrascendente para la economía global. Los editoriales de la prensa invitan a la canciller Angela a no ceder ante el chantaje. Incluso Sigmar Gabriel, vicecanciller y ministro de Economía, asegura que las consecuencias del «Grexit» pueden contenerse.

Se equivoca totalmente. De hecho, estoy convencido de que las consecuencias serán tan perjudiciales para la eurozona como para la propia Grecia. A los que restan importancia a los riesgos se le suele dar bien sumar números, pero no parecen entender la compleja situación que se generaría con un impago de esa magnitud.

Deberíamos recordar que las autoridades de EEUU no supieron calcular las consecuencias de la quiebra de Lehman Brothers en 2008 por motivos similares. Al final, lo importante no era el impacto de las personas expuestas a las pérdidas de Lehman, sino el efecto en cadena que tuvo su colapso a nivel global.

Si Grecia abandonara la eurozona, los precios de las acciones y otros activos del bloque caerían en picado.

Llegado ese punto, los inversores comenzarían a preguntarse si la eurozona sigue siendo una unión monetaria o simplemente un régimen con una moneda única con las puertas abiertas de par en par. No tardarían en preguntarse si Portugal es un país seguro. (...)

El mejor desenlace sería la reducción de la deuda junto con el cambio de un superávit fiscal a un presupuesto neutro a nivel fiscal y más reformas para atajar la corrupción y la evasión de impuestos. Creo que vale la pena intentar conseguir esto antes de resignarse a que Grecia salga del euro. (...)

Yo también estoy a favor de una gran reunión en la que participen los acreedores y los deudores y que acabe en un acuerdo para reducir la deuda hasta un nivel sostenible y esto ponga fin inmediatamente a la austeridad, aunque dudo que pueda conseguirse en los próximos cinco meses. Así que el mejor desenlace posible sería un compromiso para refinanciar el Gobierno y el sistema bancario que ponga fin a la austeridad y dé prioridad al crecimiento. La gran reunión sobre la deuda tendría que esperar. (...)

Todas las partes deberían ser conscientes de que la salida de Grecia del euro constituiría un fracaso diplomático irreparable a nivel económico. Y si se produjera, ya no se hablaría sólo de Grecia, sino del futro del euro y del de la propia UE."                (Wolfgang Münchau, Expansión, 03/02/2015)

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