"El desafío y el temor a que cunda el ejemplo es lo que une y
explica las medidas de fuerza, contra Grecia en la eurozona y contra
Rusia en Ucrania
Los dos graves conflictos que están
resquebrajando Europa, el de Ucrania y el de Grecia, están unidos por el
mismo desafío al principio de autoridad.
Europa es un conjunto de
naciones de diferente calidad democrática y PNB, compuesto por naciones
con una larga historia de dominio sobre otras, tanto dentro como fuera
del continente.
En sus relaciones internas y externas, el principio de
autoridad y de obediencia debida, es superior y anterior a cualquier
veleidad democrática. Vulnerar ese principio supone castigo. Castigo
ejemplar, precisamente para evitar que cunda el ejemplo. Estamos en
ello.(...)
Detrás de Syriza está Podemos en España, la izquierda de Portugal, el Sinn Fein
de Irlanda…. La serie está abierta. Las consecuencias de que las
sociedades de otros países, en Europa del Este, en Italia, e incluso en
Francia (palabras mayores), hagan uso de su soberanía nacional y planten
un “nuevo contrato” europeo, podrían ser letales para el orden
establecido. La conocida perspectiva 1848 de una “primavera europea de los pueblos”.Un castigo para que no cunda el ejemplo.
En
Ucrania el desafío decisivo no es el de Kíev a Moscú, sino el que Rusia
ha presentado a Euroatlántida. Por primera vez una potencia regional ha
respondido con medidas de fuerza al avance de la OTAN en su entorno más
inmediato.
Detrás de Ucrania ya no hay espacio posible, así que Rusia
ha respondido al cambio de régimen atlantista en Kíev, apropiándose
ilegalmente de Crimea (un Kosovo de signo contrario, pero sin la
expulsión de los 200.000 serbios, gitanos y otros, y sin mediar guerra) y
apoyando el Maidán de los ucranianos rusófilos del Este de Ucrania.
El desafío de Rusia no es contra el gobierno de Kíev sino contra sus
padrinos euroatlánticos que a lo largo de veinte años han venido
ignorando los intereses de seguridad de Moscú y los acuerdos
internacionales y militares, firmados o prometidos después de la guerra
fría. (...)
Tanto en Grecia como en Ucrania, lo que se quiere conjurar es el ejemplo, la obsesión del efecto dominó.
Lo que se busca es un escarmiento: tales conductas no deben repetirse.
El suministro de armas a Ucrania por parte de Estados Unidos, es la respuesta de autoridad del Pentágono que se corresponde con las medidas del BCE contra Grecia.
El problema es que aplicado más allá de lo razonable, el principio de
autoridad puede ocasionar consecuencias catastróficas.
En el caso de
Ucrania se trata del peligro de una gran guerra. En el de Grecia el
peligro es una desintegración de la eurozona o la partición de la Unión
Europea en dos categorías. Las conexiones son obvias. (...)" (Rafael Poch , La Vanguardia, en Rebelión, 06/02/2015)
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