9.2.15

Europa se enfrenta a una gran guerra en Ucrania, y a su desintegración, en Grecia

"El desafío y el temor a que cunda el ejemplo es lo que une y explica las medidas de fuerza, contra Grecia en la eurozona y contra Rusia en Ucrania

Los dos graves conflictos que están resquebrajando Europa, el de Ucrania y el de Grecia, están unidos por el mismo desafío al principio de autoridad.

 Europa es un conjunto de naciones de diferente calidad democrática y PNB, compuesto por naciones con una larga historia de dominio sobre otras, tanto dentro como fuera del continente.

 En sus relaciones internas y externas, el principio de autoridad y de obediencia debida, es superior y anterior a cualquier veleidad democrática. Vulnerar ese principio supone castigo. Castigo ejemplar, precisamente para evitar que cunda el ejemplo. Estamos en ello.(...)

Detrás de Syriza está Podemos en España, la izquierda de Portugal, el Sinn Fein de Irlanda…. La serie está abierta. Las consecuencias de que las sociedades de otros países, en Europa del Este, en Italia, e incluso en Francia (palabras mayores), hagan uso de su soberanía nacional y planten un “nuevo contrato” europeo, podrían ser letales para el orden establecido. La conocida perspectiva 1848 de una “primavera europea de los pueblos”.Un castigo para que no cunda el ejemplo.

En Ucrania el desafío decisivo no es el de Kíev a Moscú, sino el que Rusia ha presentado a Euroatlántida. Por primera vez una potencia regional ha respondido con medidas de fuerza al avance de la OTAN en su entorno más inmediato.

 Detrás de Ucrania ya no hay espacio posible, así que Rusia ha respondido al cambio de régimen atlantista en Kíev, apropiándose ilegalmente de Crimea (un Kosovo de signo contrario, pero sin la expulsión de los 200.000 serbios, gitanos y otros, y sin mediar guerra) y apoyando el Maidán de los ucranianos rusófilos del Este de Ucrania.

El desafío de Rusia no es contra el gobierno de Kíev sino contra sus padrinos euroatlánticos que a lo largo de veinte años han venido ignorando los intereses de seguridad de Moscú y los acuerdos internacionales y militares, firmados o prometidos después de la guerra fría. (...)

Tanto en Grecia como en Ucrania, lo que se quiere conjurar es el ejemplo, la obsesión del efecto dominó. Lo que se busca es un escarmiento: tales conductas no deben repetirse.

El suministro de armas a Ucrania por parte de Estados Unidos, es la respuesta de autoridad del Pentágono que se corresponde con las medidas del BCE contra Grecia.
El problema es que aplicado más allá de lo razonable, el principio de autoridad puede ocasionar consecuencias catastróficas.

En el caso de Ucrania se trata del peligro de una gran guerra. En el de Grecia el peligro es una desintegración de la eurozona o la partición de la Unión Europea en dos categorías. Las conexiones son obvias. (...)"           (Rafael Poch , La Vanguardia, en Rebelión, 06/02/2015)

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