"Metroscopia, la empresa encuestadora de El País, publicó ayer un artículo bajo el título “Así se hizo el sondeo de urgencia sobre la destitución de Tomás Gómez”
referido únicamente al trabajo de los encuestadores, nunca al método de
cálculo de su cocina.
Así, se explica que “durante siete horas y media
(desde las 13 hasta las 20.30 horas) 38 entrevistadores telefónicos
realizan 20.365 llamadas para lograr completar las 800 entrevistas con
una duración media de 3:07 minutos conformarán el sondeo”.
Mucho se ha hablado del tiempo record
empleado para realizar el sondeo. De los datos de Metroscopia se deduce
que cada entrevistador realizó 536 llamadas en 7 horas y media, es
decir, 71 llamadas de media a la hora por cada trabajador/a y poco más
de una entrevista por minuto sin ningún tipo de descanso. Difícil de
creer, pero posible.
Más allá de la cocina de El País o de la
celeridad de los explotados trabajadores de Metroscopia, hay que decir
que poco se ha hablado del intervalo de tiempo empleado para realizar la
polémica encuesta que sitúa al PSOE en cabeza en la Comunidad de Madrid
tras la destitución de su candidato y de las consecuencias sociológicas
de realizar una encuesta que normalmente emplea días en pocas horas: desde las 13 horas hasta las 20.30 y a teléfonos fijos residenciales.
¿Qué perfil de encuestado se encuentra en su vivienda a esas horas? La respuesta es sencilla: jubilados y parados. (...)" (Diseccionando a El País, 13/02/2015)
"El titular de la portada del diario El País (12/II/2015) sobre la destitución de Tomás Gómez por la presunta decisión del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, constituía una explícita confesión de parte: ‘Sánchez se fortalece y el PSOE sube al primer puesto en Madrid’. (...)
El País, violentando su libro de estilo y las elementales normas del
periodismo, titulaba con un editorial voluntarista en el que, de un
plumazo de la Metroscopia de Toharia (ahora el oráculo de los señores
del verdadero poder y los dueños de El País), se le otorgaba al PSOE el
triunfo virtual (sic) en las elecciones de Madrid y se le concedía a
Pedro Sánchez, en un abrir y cerrar de ojos, el título honorífico de
líder reforzado del Partido Socialista.
Dios los pille a todos
confesados y en su día los ponga donde les corresponda.
A Tomás Gómez no lo ha cesado Pedro Sánchez. Ni siquiera se le había
pasado por la cabeza al secretario general del PSOE semejante decisión.
A
Gomez lo ha cesado el verdadero supra poder español, hoy día a caballo
entre La Moncloa y el núcleo duro económico/financiero del país
(España), en pos de salvar los muebles del bipartidismo del incendio
‘popular’ que al día de hoy lidera Podemos y se proyecta sobre los
cascotes del Régimen de la Transición en las elecciones municipales de
mayo.(...)
Por todo ello se puede decir que Pedro Sánchez no ha sido el autor de
la destitución de Tomás Gómez (ni el fantasma de Rubalcaba) sino solo
el instrumento al que se le facilitaron las ‘armas’ para dar el golpe de
Madrid, mediante los reportajes del diario El País sobre el tranvía de
Parla para esparcir sospechas sobre la presunta implicación o
responsabilidad de Gómez en este escándalo tranviario.
Lo que recuerda
otro ‘crimen’ notorio cuando El País se lanzó a la caza del candidato
Josep Borrell con artes muy similares, porque lo consideraban un
‘jacobino’ que podía poner en peligro el régimen felipista/polanquista
de aquellos negros años del GAL y la otra corrupción (las Filesas,
Rubios y Roldanes) en el ecuador de la transición.
Después de las denuncias de El País le llegó el turno de la Ejecutiva
Federal de Pedro Sánchez y sus ‘muchachos’ con el fin de completar el
proceso de destitución de la dirección del PSM.
Y tras el rocambolesco
cambio de las cerraduras de la sede de PSM en Callao, ahora les toca
simular un proceso democrático para imponer al exministro Ángel
Gabilondo como el candidato oficial del PSOE a la presidencia de la
Comunidad de Madrid, una vez que previamente había sido designado por la
cúpula bicéfala del verdadero poder.
La pregunta que se hacen los dirigentes y los militantes del PSOE es
la de si, al margen de la encuesta teledirigida de Toharia, los
ciudadanos y los votantes del Partido Socialista van a apoyar en Madrid y
resto de España este golpe de mano.
El que liquida la incipiente
democracia interna del PSOE y deja a la intemperie la voluntad
democrática de sus militantes de Madrid que eligieron a Gómez y a los
que ahora se les dice, sin el menor rubor, que les van a preguntar otra
vez sobre el candidato que finalmente impondrá Ferraz, es decir
Gabilondo, para que digan amén. (...)
En caso de fracaso del golpe de Madrid, a los estrategas del máximo
poder bicéfalo español siempre les quedará el consuelo de decir los unos
a los otros: ‘hicimos lo que teníamos que hacer porque Madrid estaba
perdido con Tomás Gómez, y el PSOE con él’. (...)" (Pablo Sebastian, República, 13/02/2015)

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