"(...) Lo que dijo Varoufakis en esa ocasión en Zagreb puede resumirse en lo
que sigue. Europa está experimentando un “batacazo” que difiere
sustancialmente de una recesión capitalista normal, de la que se saldría
mediante una contracción salarial que restaura la rentabilidad.
La
crisis actual es prolongada, representa un deslizamiento hacia la
depresión y la desintegración monetaria y pone a los radicales en un
terrible dilema: ¿Debe utilizarse esta crisis capitalista, única en un
siglo, como oportunidad para hacer campaña para desmantelar la Unión
Europea, dado el entusiasmo de dicha Unión por las políticas y el credo
neoliberales?
¿O más bien debe aceptarse que la izquierda no está lista
para el cambio radical y hacer campaña para estabilizar el capitalismo
europeo? Varoufakis sostuvo en su presentación que por mucho que repugne
a los radicales, el deber histórico de la izquierda en esta coyuntura
particular es estabilizar el capitalismo, salvarlo de sí mismo y de los
inútiles gestores de la crisis en la eurozona. (...)
Explayándose sobre su propia trayectoria intelectual, Varoufakis
explicó que a su juicio Marx ”debe seguir siendo fundamental para
nuestro análisis del capitalismo” y también que hay que seguir siendo
“marxistas descarriados”.
Varoufakis explicó también por qué un análisis
marxista del capitalismo europeo y de la condición actual de la
izquierda obliga a trabajar en pro de una amplia coalición, incluso con
partidos de derecha, para resolver la crisis de la eurozona y
estabilizar la Unión Europea.
En resumen, Varoufakis afirmaba en mayo de
2013 que lo que los radicales han de hacer en el calamitoso contexto
europeo es concentrarse en minimizar el sufrimiento de la gente, para lo
cual hay que fortalecer las instituciones públicas de Europa y
“comprar” tiempo y espacio para desarrollar una alternativa genuinamente
humanista.
Todo eso que Varoufakis dijo en mayo del 2013
parece casi al pie de la letra el programa que Syriza está siguiendo
desde que con sus 149 actas de diputado ganó las elecciones a finales de
enero pasado.
De hecho, el nuevo gobierno griego es una
coalición de Syriza con Anexartitoi Ellines, el partido de los
Independientes Griegos, un grupo de derecha nacionalista pro Iglesia
Ortodoxa que obtuvo 13 diputados y que ahora cuenta con el Ministerio de
Defensa en el gobierno de coalición.
Resulta así que los radicales han de hacer todo lo posible por estabilizar y salvar el capitalismo. (...)
Eliminar el capitalismo es ciertamente difícil y muchos estarán de
acuerdo con Varoufakis en que “la izquierda” no está preparada para
ello. Pero afirmar que de lo que se trata hoy es precisamente de salvar
el capitalismo, ¿no es negar todo lo importante que estuvo alguna vez
tras esa nebulosa idea de “la izquierda”?
¿Es compatible esa idea de
salvar el capitalismo con la defensa a corto plazo de los desempleados
que pierden sus subsidios, de los empleados que ven deteriorarse sus
condiciones de trabajo, de los que son desahuciados porque no pueden
pagar la hipoteca? Defender los intereses de quienes son golpeados por
la crisis no sustenta al capitalismo, lo debilita.
Pero desde John
Maynard Keynes muchos economistas se creyeron aquello de que aumentar
los salarios es bueno para los capitalistas y para el capitalismo,
porque crea más demanda y reactiva los negocios. Y parece que Varoufakis
también se lo cree. Y se lo creen muchos de Podemos. Pero no es verdad." (José A. Tapia, Rebelión, 13/02/2015)
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