20.7.15

El acuerdo prevé un aumento de la deuda de más de 80.000 millones. Esta nueva deuda será tan completamente ilegítima, ilegal, odiosa e insostenible como las contraídas por los gobiernos precedentes

"La capitulación del Gobierno y del Parlamento griegos frente a los acreedores (Comisión Europea, BCE, FMI…) (...)

En el período en el que hemos entrado, el Gobierno será responsable de que continúe la violación de los derechos humanos fundamentales en contradicción con las obligaciones internacionales de Grecia. Evidentemente, los acreedores (los gobiernos de los 14 Estados miembros de la zona euro que prestaron a Grecia, imponiendo condiciones inaceptables, la Comisión Europea que los acompaña, el BCE, el FMI) son los primeros responsables de las violaciones cometidas. 

Pero, a partir de ahora mismo, el Gobierno de Alexis Tsipras se convierte en cómplice directo de los acreedores, porque se plegó a sus exigencias y porque, como prevé el acuerdo, debe someter todas las leyes y medidas importantes que piensa adoptar a la aprobación de los acreedores. Habrá enfrentamientos entre el Gobierno de Tsipras y los acreedores, pero la trampa se cerró y francamente no creo que Tsipras esté listo para dar un giro de 180 grados, como debería dictarle su conciencia y le pide una gran parte de Syriza. 

El acuerdo del 13 de julio prevé un aumento de la deuda de más de 80.000 millones de euros. Esta nueva deuda será tan completamente ilegítima, ilegal, odiosa e insostenible como las contraídas por los gobiernos precedentes ya que se acumulará para proseguir con una política de violación de los derechos humanos. 

Vuelvo a la sesión del Parlamento en la que se aprobó el acuerdo. Al comienzo de la sesión, la presidenta del Parlamento propuso que éste se tomara un tiempo para debatir seriamente antes de pasar a la votación sobre el acuerdo. Sin embargo, por un acuerdo consensuado entre Syriza, los Griegos Independientes (ANEL), el PASOK, Nueva Democracia y To Potami (ese nuevo partido de derecha pro instituciones europeas y pro austeridad), el Parlamento rechazó esa propuesta y aceptó la demanda de los acreedores de hacer la votación antes de la medianoche del 15 de julio. 

Eso daba unas 4 horas, aproximadamente, para presentar el acuerdo, dar la palabra a un número muy limitado de parlamentarios y pasar a las votaciones. Durante tres horas, la sesión se desarrolló en ausencia del primer ministro y de una gran parte de los ministros y viceministros. Los dirigentes del PASOK, de Nueva Democracia y de Potami se alegraban del acuerdo a cuya conclusión habían contribuido activamente.  (...) 

El Partido Comunista, que había llamado a abstenerse en el referéndum, denunció a Syriza, rechazó el acuerdo y propuso la suspensión del pago de la deuda… Kamenos, el presidente de los Griegos Independientes, ministro de Defensa, declaró que la aceptación del acuerdo del 13 de julio constituía una «capitulación» (sic), que era el resultado de un «chantaje» (sic) y de un verdadero «golpe de Estado» (sic). Y agrego, como cito aquí: «Grecia capitula pero no se rinde» (sin comentarios) y pidió a todos los diputados de la mayoría que votaran a favor del acuerdo. (...)"                 (Éric Toussaint , Rebelión, 20/07/2015)

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