"La capitulación del Gobierno y del Parlamento griegos frente a los acreedores (Comisión Europea, BCE, FMI…) (...)
En el período en el que hemos entrado, el Gobierno será responsable
de que continúe la violación de los derechos humanos fundamentales en
contradicción con las obligaciones internacionales de Grecia.
Evidentemente, los acreedores (los gobiernos de los 14 Estados miembros
de la zona euro que prestaron a Grecia, imponiendo condiciones
inaceptables, la Comisión Europea que los acompaña, el BCE, el FMI) son
los primeros responsables de las violaciones cometidas.
Pero, a partir
de ahora mismo, el Gobierno de Alexis Tsipras se convierte en cómplice
directo de los acreedores, porque se plegó a sus exigencias y porque,
como prevé el acuerdo, debe someter todas las leyes y medidas
importantes que piensa adoptar a la aprobación de los acreedores. Habrá
enfrentamientos entre el Gobierno de Tsipras y los acreedores, pero la
trampa se cerró y francamente no creo que Tsipras esté listo para dar un
giro de 180 grados, como debería dictarle su conciencia y le pide una
gran parte de Syriza.
El acuerdo del 13 de julio prevé un
aumento de la deuda de más de 80.000 millones de euros. Esta nueva deuda
será tan completamente ilegítima, ilegal, odiosa e insostenible como
las contraídas por los gobiernos precedentes ya que se acumulará para
proseguir con una política de violación de los derechos humanos.
Vuelvo a la sesión del Parlamento en la que se aprobó el acuerdo. Al
comienzo de la sesión, la presidenta del Parlamento propuso que éste se
tomara un tiempo para debatir seriamente antes de pasar a la votación
sobre el acuerdo. Sin embargo, por un acuerdo consensuado entre Syriza,
los Griegos Independientes (ANEL), el PASOK, Nueva Democracia y To
Potami (ese nuevo partido de derecha pro instituciones europeas y pro
austeridad), el Parlamento rechazó esa propuesta y aceptó la demanda de
los acreedores de hacer la votación antes de la medianoche del 15 de
julio.
Eso daba unas 4 horas, aproximadamente, para presentar el
acuerdo, dar la palabra a un número muy limitado de parlamentarios y
pasar a las votaciones. Durante tres horas, la sesión se desarrolló en
ausencia del primer ministro y de una gran parte de los ministros y
viceministros. Los dirigentes del PASOK, de Nueva Democracia y de Potami
se alegraban del acuerdo a cuya conclusión habían contribuido
activamente. (...)
El Partido Comunista, que había llamado a abstenerse en el referéndum,
denunció a Syriza, rechazó el acuerdo y propuso la suspensión del pago
de la deuda… Kamenos, el presidente de los Griegos Independientes,
ministro de Defensa, declaró que la aceptación del acuerdo del 13 de
julio constituía una «capitulación» (sic), que era el resultado de un «chantaje» (sic) y de un verdadero «golpe de Estado» (sic).
Y agrego, como cito aquí: «Grecia capitula pero no se rinde» (sin
comentarios) y pidió a todos los diputados de la mayoría que votaran a
favor del acuerdo. (...)" (Éric Toussaint , Rebelión, 20/07/2015)
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