17.7.15

El diario canadiense Globe and Mail: Alemania, puede amenazar a los miembros más débiles con impedirles el uso (del euro) y quitarles la protección, si sus políticas fiscales no le gustan

"(...) El primer ministro Alexis Tsipras fue derrotado y sometido a un “sacrificio ritual” por el ministro alemán de Finanzas Wolfgang Schauble, quien actúa como el “guardián del templo” de un fundamentalismo de mercado que es la verdadera naturaleza de la UE, que no tolera la más mínima desviación o interpretación del dogma.

Salvo esos guardianes del templo, nadie en la UE parece realmente feliz o satisfecho con esta victoria aplastante. Basta echar un vistazo a lo que muchos euro-creyentes han escrito en la “gran prensa” –lo que haremos más adelante- para comprender que ésta ha sido una victoria pírrica, y que si Syriza y el pueblo griego han sido derrotados y humillados, eso ha sido al elevadísimo precio de exponer a la luz del día el antidemocrático sistema de la UE, su rigidez institucional y el insensato dogmatismo que ha llevado incluso a crear un mecanismo de negociación sin existencia legal -el Eurogrupo-, para “asfixiar mentalmente” (mental waterboarding) a los representantes gubernamentales disidentes, en este caso de un gobierno que únicamente buscaba proteger a su pueblo de las brutales políticas de austeridad que viene sufriendo día tras día, año tras año, y de renegociar una deuda pública ilegal e impagable. (...)

La capitulación del primer ministro griego Alexis Tsipras ante la Unión Europea fue inevitable desde el momento en que el Eurogrupo, bajo la batuta de Schauble, puso sobre la mesa que si no había rendición total e incondicional Grecia sería expulsada de la zona euro. Fue a partir de ese momento, y en condiciones de dudosa legalidad como veremos más adelante, que el dictado de condiciones sustituyó a la negociación y que se selló tanto el destino inmediato del gobierno y el pueblo de Grecia, pero también el de la UE.

Prueba de que el “catalizador” griego funcionó, acelerando el proceso de poner a la luz del día la verdadera naturaleza de la UE, son las nunca antes vistas reacciones en los medios de prensa, agencias y diarios de gran tiraje.

En el Irish Times, por ejemplo, un artículo expresa que atormentar a Grecia es como enviar un mensaje de que ahora estamos viviendo en una nueva UE. La UE como la conocimos se acabó durante el fin de semana. (...)

Sobre la amenaza de una expulsión de Grecia de la zona euro el diario irlandés señala que “a largo plazo importa menos que esta amenaza no haya sido llevada a cabo que el hecho de que haya sido hecha y considerada como aceptable. Una vez sucedido esto, todos los proyectos europeos irreversibles devienen reversibles, y lo irrevocable deviene revocable”, y sobre la “disciplina financiera” basada internacionalmente en que todas las deudas deben ser pagadas, el diario apunta que eso es dudoso, “considerando que en marzo el FMI, casi sin alboroto, anuncio un paquete financiero para un país europeo (Ucrania) que es de lejos más corrupto, inestable y oligárquico que Grecia”.

En “Puntos de vista” de la agencia Bloomberg, Clive Crook escribe que “éste desastre le pertenece a Europa”, que el “acuerdo” al cual tuvo que someterse Grecia, y la manera como fue obtenido, pone en tela de juicio la totalidad del proyecto europeo: “la salida del sistema euro ha sido ahora contemplada por Alemania y otros países, y no como una horrible posibilidad, sino como un remedio para ser aplicado deliberadamente. Esto no puede ser desaprendido. Seguirá como una amenaza tácita para mantener a Grecia en la línea. Por un tiempo, seguramente, puede funcionar. Y no solo con Grecia: también pour encourager les autres”, como se dice.

Y Crook añade que “esta crisis ha demostrado la impresionante incapacidad de la UE para gobernar.  (...)

“Ya es suficiente: Grecia debe dejar el sistema del euro”, expresa una nota de los editores de la agencia Bloomberg, en la que señalan que “los términos impuestos al primer ministro Alexis Tsipras el pasado fin de semana tienen pocas posibilidades de ser aceptados, aplicados y sostenidos por este gobierno griego o el de sus sucesores. El Parlamento griego quizás los acepte porque piensa que la alternativa es peor –y a corto plazo eso es quizás verdad. A largo plazo, un acuerdo impuesto bajo una dureza extrema, y amargamente resentido por los griegos, no será un éxito.

 La confianza ha colapsado al punto que se le dijo a Grecia que debe convertirse en una colonia de la UE, que no es un Estado soberano () No importa lo que suceda en las próximas semanas, Grecia puede terminar saliendo del sistema del euro. Una salida ahora será dolorosa, seguramente. Los riesgos para el resto de Europa no son pequeños. Pero Grecia estará al menos comandando su propio futuro, sin tener que culpar a alguien por sus problemas. Lo más rápido esto sucede, mejor será” (3).

Un editorial del diario canadiense Globe and Mail titulado “Culpen a Berlín: ¿Por qué el acuerdo con Grecia está condenado al fracaso?”, señala que una de las más preocupantes enseñanzas de lo sucedido en las negociaciones es que “la zona euro, ahora lo vemos, no es realmente una unión monetaria. Su miembro más fuerte, Alemania, puede amenazar a los miembros más débiles con impedirles el uso (del euro) y quitarles la protección. Si sus políticas fiscales no le gustan a Berlín, puede empujar a esas economías al caos.(...)

Por su parte nada menos que el FMI, uno de los miembros de la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y el FMI), reconfirma que la receta aplicada a Grecia es insustentable.  (...)

El financiamiento necesario hasta finales del 2018 es ahora de 85 mil millones de euros y la deuda llegará al 200 por ciento del PIB en los próximos dos años, siempre que haya un temprano acuerdo en un programa. La deuda de Grecia solo puede ahora ser sostenible a través de medidas de alivio de la deuda que van mucho más allá de lo que (la UE) está dispuesta a aceptar hasta el momento”. (...)

Uno a uno los velos que protegían de los ojos europeos la fea desnudez de la UE fueron cayendo en esa “negociación” en la que Grecia fue obligada a capitular bajo la amenaza de ser expulsada de la zona euro, y el primer velo en caer fue el de que todos los países son iguales y se negocia en respeto: “nos pusieron un cuchillo en la garganta”, dijo Alexis Tsipras, mientras que Varoufakis dijo que “negoció con una pistola” en la sien. Para que Tsipras aceptara “rendir la soberanía” de su país –dijeron “regocijadamente los funcionarios de la UE, fue sometido a un mental waterboarding” (una asfixia mental), reporta el diario Irish Time (nota 1).

Otro de los velos que cayó es la respuesta que Varoufakis recibió cuando pidió que el Eurogrupo le dijera cuál era la base legal de la amenaza de expulsión de Grecia de la UE, que había recibido un poco antes. Varoufakis, en entrevista con NewStatesman (ver nota 5) dijo que no tuvo una respuesta porque los expertos de la UE le dijeron que el Eurogrupo no tiene existencia legal, puede decir y hacer lo que se le dé la gana y no quedan rastros porque no conserva las minutas de las discusiones.  (...)

¿Por qué era importante desnudar a la UE? Porque la victoria humillante y típicamente imperial de la UE contra Grecia, pequeño pueblo en una región de muchos pueblos también aplastados por la austeridad del dogma neoliberal y la utopía monetaria del euro (que tanto se parece al patrón oro de triste memoria) demuestra de manera clara y precisa lo que ya muchos alertaban, que no hay ni habrá alternativas económicas, sociales y políticas favorables a las mayorías populares dentro de la UE en su formato actual, que fue cuidadosamente creado para ser lo que es, y no otra cosa, y que “el sueño europeo” se ha transformado en “la pesadilla europea”. (...)"             (Alberto Rabilotta, Alainet, 16/07/2015)

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