16.7.15

Un acuerdo forzado que no hay que apoyar ¿Qué valor tiene una negociación en ese marco? Grecia no era libre, ¡el país estaba bloqueado económicamente desde hacía quince días!

"En todas las pantallas la misma imagen: Angela Merkel frente a Alexis Tsipras flanqueada por Donald Tusk y François Hollande. Un espectáculo inaceptable. No solo para un francés, al cual es lamentable ver a ese lado de la mesa ¡Y por añadidura sentado al final del banco! Pero sobre todo para un europeo. (...) 

Y el Gobierno finlandés, donde gobierna una coalición de la derecha y la extrema derecha, declaró que este no es su acuerdo. Esto debería, por lo menos, hacer reflexionar a los «euroidólatras» franceses. ¿Qué Europa es esta? 

¿Qué valor tiene una negociación en ese marco? La parte griega no era libre, ¡el país estaba bloqueado económicamente desde hacía quince días! Ya habían empezado a asfixiarle. ¿Qué pretende en esas condiciones una negociación de trece horas ininterrumpidas? 

¿Y cómo aceptar la presión de la presencia a un lado de los expertos de las dos primeras economías apoyados por los asesores del presidente del Consejo frente a un solo gobierno? ¿Así se trata a los socios en Europa? ¿Asfixia económica del país y asfixia física de los negociadores como marco de las conversaciones? 

También me resulta incómodo el apoyo prestado por nuestra izquierda, aquí o allá, a ese «acuerdo». Quiero creer que no lo han leído o lo han leído muy deprisa… Porque el texto prevé, por ejemplo, derogar todas las leyes aprobadas desde el pasado mes de febrero, revisar la ley laboral hasta en detalles como el trabajo en días festivos, restablecer en todos los ministerios la vigilancia de la troika y que ésta de su aprobación previa a cualquier proposición de ley. (...)

Algunos periódicos alemanes, como Spiegel, califican al acuerdo de «catálogo de crueldades». El diario L’Humanité, en palabras de su director Patrick Apel Muller, habla de «la fría dictadura alemana»: «Angela Merkel, escribe, acompañada de algunos gobiernos serviles, exige una rendición incondicional so pena de exclusión». 

La víspera, el presidente del Consejo italiano, Matéo Renzi, acabó explotando frente al Gobierno alemán: «¡Ya basta!». Por todas partes crece la indignación. Le Monde informa de que incluso los altos funcionarios europeos están indignados y muestra a Tsipras derrotado y humillado. 

Así que esta es desde ahora la Unión Europea. El Gobierno de Alexis Tsipras ha resistido de pie como ningún otro en Europa. Ahora tiene que aceptar una tregua en la guerra que está librando. Le debemos solidaridad. Pero nada puede obligarnos a participar en la violencia que le están infligiendo. 

Si yo fuera diputado no votaría ese acuerdo en París. Sería mi manera de condenar la guerra contra Grecia. Sería mi manera de condenar a los que la libran y los objetivos que persiguen.  (...)

 En Francia debemos condenar de todas las formas posibles los sacrificios que exigen a los griegos y la violencia que les imponen. Pero como siempre eso debe empezar con la sangre fría frente a la jauría mediática y su rodillo compresor de falsas evidencias. No perdamos nunca de vista que ellos ponen en palabras la realidad adaptándola a sus formatos de difusión y que la verdad no es su primera exigencia, aunque caigan en el absurdo.  (...)

Las personas de buena fe que quieren formarse una opinión libre en realidad no entienden nada debido a la acumulación de habladurías que han transformado todo el asunto en «ruido». Se dan cuenta de que quieren inducir su pensamiento y no se dejan.

 Nuestro deber es aclarar la situación encajando los trozos del problema que se plantean. Hay que apoyar a Tsipras y no unirse a la jauría de los que quieren despedazarlo y se hacen cómplices del golpe de Estado contra él y los griegos. Pero no hay que apoyar el acuerdo para no avalar la violencia que impone y prolonga. 

Sabemos que el mejor triunfo del pueblo griego sería la victoria de Podemos en España y la nuestra en Francia (Frente de Izquierdas, N. de T.) ¡Estamos trabajando! Por eso no debemos cometer el error de aprobar los métodos que van a aplicar a los griegos y cuya aplicación no soportaríamos en Francia. Al dejar que se perpetrase el golpe contra Chipre Francia validó él método que después se ha extendido a Grecia. 

A nosotros nos arrastraron por el lodo por denunciarlo e incluso fuimos acusados de antisemitas por Harlem Désir, entonces primer secretario del Partido Socialista y ahora totalmente ausente de la partida europea que se acaba de jugar, a pesar de que es el ministro de Asuntos Europeos de Francia.(...)"               (Jean-Luc Mélenchon , jean-luc-melenchon.fr , en Rebelión, 16/07/2015)

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