24.9.15

Evidencias de cambio climático en España

"El Cambio Climático va a afectar a toda la población mundial. (...)

Éste es y será especialmente severo en algunas regiones del planeta y se fortalece a través de sinergias de origen más local o regional relacionadas con el grado de talento y con la honestidad de la gestión territorial.

 La Cuenca Mediterránea es una de esas regiones. El constante incremento en las temperaturas, la dilatación del periodo estival y la reducción de las precipitaciones en verano no son percibidos como un problema por la mayoría de los turistas y nuevos habitantes de la costa española: pese a la demostración científica de que algo está ocurriendo, ellos pueden todavía continuar regando sus jardines y disfrutar de sus piscinas.  (...)

Pero, aunque no se publicite, este panorama puede cambiar en poco tiempo porque en España la funcionalidad del ciclo hidrológico, del que forma parte la dinámica climática, está seriamente amenazada, especialmente en el Sur y en el Mediterráneo. El sol inmutable y el calor apetecidos por los visitantes y nuevos pobladores de las costas españolas es el mismo que ha arrasado las montañas del norte de África y Oriente Medio en épocas anteriores. (...)

El cambio climático pone en peligro en la actualidad la evolución de los ecosistemas restaurados antaño, como Sierra Espuña, ejemplo de coherencia en las béticas murcianas de principios del siglo XX; las estadísticas meteorológicas demuestran que el cambio climático severo comenzó en la porción del Sistema Ibérico más cercana al litoral (Albarracín, Gúdar, Javalambre, Maestrazgo, Sierra de Espadán…), más al norte que las béticas, hace solo unas décadas (años 80); existen indicios preocupantes de alteración en las cordilleras prelitorales y litorales catalanas, en los Pirineos y en el sur de Francia que es preciso investigar e informaciones de procesos de degradación ya consolidados en el sur de Italia (provincias de Basilicata, Calabria, Cerdeña, Sicilia y otras islas mediterráneas).

 En general, los cambios más contundentes se producen en las latitudes meridionales de la Cuenca Occidental y se extienden paulatinamente hacia el norte mediante un proceso de retroalimentación sinérgico veloz y obstinado

 Los avisos no se circunscriben al oriente español: el OAPN (Organismo Autónomo de Parques Nacionales) ha detectado pérdida de tormentas estivales en el Sistema Central que ponen en peligro la regeneración natural de los bosques de pino albar en Guadarrama y Somosierra, a las puertas de Madrid, cuya degradación afectará al abastecimiento de agua de la capital.
En gran parte de España son las montañas las que garantizan los servicios ecosistémicos de las concentraciones urbanas. Es preciso planificar con inteligencia en ellas a gran escala. Al mismo tiempo, es necesario optimizar el desarrollo urbano y frenar la insensatez. 

Las zonas rurales concentran tan solo el 20% de la población española; las áreas montañosas suelen ostentar el record de baja densidad de población, pero su salud ecológica es clave para la funcionalidad del ciclo hidrológico que garantiza los bienes y servicios del 80% urbano restante. Si no es así, los complejos urbanos y turísticos se quedarán sin recursos.  (...)

Ya en 1996, durante la Conferencia Internacional sobre Hidrología Mediterránea celebrada en Valencia, meteorólogos e hidrólogos coincidían en el descenso casi generalizado de los caudales de los ríos españoles. Un 95% de este declive era atribuido a las detracciones de recursos hídricos para usos agrícolas y consumo urbano; pero el otro 5% encontraba su explicación en causas naturales derivadas del cambio climático: llueve menos y la tipología de las precipitaciones ha variado   (...)

Estudios recientes (Agua y Cambio Climático. Diagnosis de los impactos previstos en Cataluña. 2009) indican que el Pirineo leridano es una de las zonas con peor evolución temporal en precipitación, con una pérdida de 150 mm anuales en algunos puntos. Este hecho influye en la dimámica del río. 

A nivel regional, en Cataluña no se registran series de precipitación con una tendencia positiva significativa y en el 78% de las estaciones la tendencia es negativa. Cataluña está muy al norte y hay notificaciones de problemas similares en el sur de Francia. La desintegración del clima en el Mediterráneo tiene responsabilidad en las lluvias catastróficas estivales que se abaten sobre Centroeuropa porque el clima forma parte de un sistema planetario interrelacionado. (...)

En el sur del Mediterráneo (incluido el sur de la Península Ibérica), el descenso de la precipitación anual a partir de la media de 21 modelos climáticos analizados en el Proyecto PRUDENCE (Prediction of regional scenarios and uncertainties for defining European climate change risks and effect) puede ser superior al 20%. 

Este descenso sería más notable en verano y alcanzaría pérdidas de entre el 30 y el 50%; en invierno, sin embargo, la variación pronosticada sería tan solo del 5%. Son proyecciones similares a los resultados empíricos obtenidos por el CEAM en las cuencas altas de los ríos Mijares y Palancia, uno de los lugares de Europa mejor conocidos a nivel micro/mesoclimático. Dichas investigaciones son un ejemplo a seguir.

Han disminuido también los recursos nivales: los glaciares de los Pirineos aceleran su desaparición; el número de días que abren las estaciones de esquí por disponibilidad del recurso es muy inferior al de otras décadas. Por ejemplo, en Navacerrada (Madrid) se recoge un descenso en un 41% del numero anual de días con precipitación de nieve en el periodo 1971-1999.

Hechos menos evidentes para el gran público como son la evolución del grado de humedad de los suelos y la evapotranspiración del complejo suelo/vegetación brindan también datos preocupantes. Sobre la costa también se han detectado impactos: el incremento del nivel del mar, nivel medio del mar local, extremos de nivel del mar, cambios en oleajes, temperatura superficial del agua y acidificación de los océanos. 

La vegetación ya ha empezado a adaptarse y a desaparecer de algunas zonas. En los bosques ya hay movimientos altitudinales y desaparición de endemismos afectados por la disponibilidad de agua y la evolución de las temperaturas. Los incrementos de periodos sin precipitación y la sequedad del ambiente también afectan y afectarán a la magnitud e intensidad de los incendios forestales.

 La biodiversidad está en peligro: es posible observar en la actualidad cambios en la etología de las aves, los mamíferos, los insectos y los peces. Un pajarillo nos da el ejemplo: la vida se abre camino para bien o para mal y el “camachuelo trompetero” (Bucanetes githagineus), especie emparentada con los jilgueros y los canarios, instalado en Canarias desde hace miles de años, ha dado el salto desde el Magreb hasta el sudeste español, animado por el aumento de las temperaturas y el descenso de las precipitaciones. Es el primer caso del que se tiene conocimiento en la Península Ibérica sobre una colonización continua de un nuevo territorio con migraciones constantes. (...)


Para regenerar en lo posible los ciclos naturales en el Mediterráneo son necesarias soluciones de raíz natural que trabajen en la gran escala territorial. En la UE se denomina “infraestructuras verdes” a este tipo de actuaciones de gran envergadura, decisivas para afrontar problemas de la dimensión del Cambio Climático y la destrucción de la biodiversidad y de los servicios ecosistémicos, que ponen en peligro la propia socioeconomía en el corto plazo.

 Han de ser soluciones sistémicas basadas en la comprensión y el respeto de los ciclos naturales. Han de ser económicamente viables. Son el tipo de solución que promueven las grandes iniciativas de financiación como LIFE y H2020. Cada vez estamos más seguros de que los simuladores funcionan. Y ese hecho nos tiene que permitir planificar mejor el futuro."              (Carlos Alfonso. Geógrafo.Fernando Prieto. Ecólogo. Observatorio de Sostenibilidad (OS). Econonuestra, 24/08/2015)

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