"Ahora que el economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Olivier Blanchard, abandona dicha institución, entona el mea culpa en una muy interesante entrevista en el Boletín del FMI.
Reconoce lo obvio, una profunda crisis de la macroeconomía neoclásica y
la necesidad de abordar la caída secular de la productividad y la
creciente desigualdad. Para más inri redescubre la hipótesis de Hyman Minsky sobre la inestabilidad financiera y los modelos kaldorianos de crecimiento y desigualdad.
Por lo menos le honra el aceptar la inutilidad de la mayoría de las
teorías neoliberales que se enseñan en las universidades de medio mundo.
Leer y escuchar a ciertos economistas que escriben y hablan en los
medios de comunicación patrios causa sonrojo. Las ideas que éstos
mantienen y exponen están invalidadas por la literatura empírica, pero
les da igual tanto a ellos como a quienes les contratan.
En un momento de la conversación, Blanchard se sincera y se muestra
muy lúcido. Reconoce la incapacidad de la teoría económica dominante
para incorporar las dinámicas del dinero, de la deuda, de los mercados
financieros. “La macroeconomía tradicional daba por sentado el sistema
financiero. El tratamiento macroeconómico típico de las finanzas era un
conjunto de ecuaciones sobre arbitraje, y la presunción era que no había
necesidad de mirar qué estaba ocurriendo en Wall Street. Resultó que
estábamos muy equivocados”.
También detalla que había alternativas, que éstas existían, pero que
no fueron tomadas en consideración. Ya saben mi interpretación, fueron
obviadas por cuestiones ideológicas, con el objetivo último de defender
los intereses de clase. Blanchard señala: “Como resultado de la crisis,
están apareciendo un centenar de flores intelectuales. Algunas son muy
viejas, como la hipótesis de Hyman Minsky sobre la inestabilidad
financiera y los modelos kaldorianos de crecimiento y desigualdad. (...)
Finalmente, las propias expresiones utilizadas por Blanchard
reconocen otros rasgos que caracterizan los ciclos económicos y que
hemos analizado desde este blog: el desequilibrio y la endogeneidad de los mismos.
“El péndulo vuelve a oscilar, alejándose de los mercados y dirigiéndose
hacia la intervención del Estado, ya sea a través de herramientas
macroprudenciales, controles de capital, …”
En definitiva, lo que Blanchard asume es algo que hemos denunciado desde
estas líneas. La actual crisis económica y financiera ha puesto de
manifiesto el vacío intelectual y el escaso soporte empírico de la mayoría de las teorías macroeconómicas y microeconómicas que se enseñan en las Facultades de Ciencias Económicas y Empresariales de todo el mundo. (...)
Pero además existe una alternativa. De manera silenciosa, está emergiendo un nuevo pensamiento económico
que trata de encontrar el paradigma perdido. Implica, sobretodo, un
replanteamiento de la teoría y política económica que permita una
anticipación económica y política.
Va a ser necesaria una revisión de
las finanzas, cuya teoría financiera moderna se construyó a partir de
presupuestos metodológicos e hipótesis falsas. También se requiere de
una nueva explicación sobre el papel de la empresa y la gestión de las
organizaciones. Hay que enseñar y publicitar los nuevos registros
empíricos sobre el comportamiento de las empresas.
La mayoría de los pocos economistas académicos que anticiparon la
actual crisis sistémica se encuadran dentro de los postkeynesianos
modernos. Para anticipar, entender y tratar la actual crisis económica
sistémica, era necesario conocer la Hipótesis de Inestabilidad Financiera de Hyman Minsky; estudiar el papel de la deuda privada y de los bancos en la Teoría Monetaria Endógena de Steve Keen; o el análisis de la economía monetaria con sus Modelos de Stock-Flujo de Wynne Godley y Marc Lavoie.
Para prever la ausencia de inversión productiva hay que adentrarse en los modelos de inversión de Kaldor, Kaldor y Pasinetti y la reinterpretación de los mismos realizada muy recientemente por Bernardo, Stockhammer y Martínez en A Post-Keynesian Theory for Tobin’s q in a Stock-Flow Consistent Framework.
Todos ellos son economistas postkeynesiasnos. Se inspiran en los
trabajos y métodos de quienes se codeaban con Keynes (Roy Harrod o Joan
Robinson), y de aquellos que contribuyeron a la creación de la escuela
de Cambridge (Nicholas Kaldor, Michal Kalecki, y Piero Sraffa).
Lo único que espero es que finalmente se disuelva como un azucarillo la mayor pesadilla que ha sufrido la Teoría Económica.
Eso que denominamos el “pensamiento único” o “Consenso de Washington”, y
que en realidad reflejan juicios de valor, alimentados por la ideología
dominante, esa que surgió tras la llegada al poder de Margaret Thachert y Ronald Reagan. Simplemente echen una ojeada a la evolución de la deuda desde la llegada de ambos al poder." (Juan Laborda , Vox Populi, 05/09/2015)
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