"Vivimos en sociedades cada vez más polarizadas. O sea, donde los
ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Y los
riquísimos se apropian de más riqueza cada día. ¿Cuánto más?
El Credit Suisse acaba de publicar su respetado informe sobre la
riqueza global. Según sus cálculos, el 1% de la población mundial posee
el 50% del patrimonio del planeta.
De modo que lo del 1% y el 99% no era
consigna, sino nuestra realidad. Es más, el 0,7% posee el 45,2% de la
riqueza; el 7,4% tiene el 39,4% del patrimonio, y el 21%, un 12,5% de la
riqueza, mientras que 3.386 millones (el 71% de la población) sobrevive
con tan sólo el 3% de la riqueza.
La tendencia es que el patrimonio del
80% de la población se reduce y cuanto más pobres más se reduce,
mientras que en el 10% superior cuanto más ricos más aumenta.
El 10% de la población del planeta posee el 88% de la riqueza,
mientras que el 50% más pobre sólo tiene el 1%. La concentración máxima
se produce no ya en el 1% sino en el 0,1%. La crisis ha acentuado la
desigualdad y la polarización en todos los países, y particularmente en
Europa y en Estados Unidos, donde se inició. No había un tal nivel de
desigualdad en el mundo desde hace un siglo.
Otra fuente, la lista Forbes de multimillonarios, en 1987 aseguraba
que 140 personas controlaban el 0,4% del patrimonio mundial; en 2013
eran 1.400 las que poseían el 1,5% de la riqueza. Proyecciones de
Piketty señalan que 2.000 individuos, según extrapolaciones de la
tendencia actual, se apropiarían del 7,2% del patrimonio en el año 2050,
y del 59% en el 2100.
El economista Joseph Stiglitz señala que 85
personas tienen un patrimonio equivalente al del 50% de la población
mundial.
Mucho se habla del crecimiento de China, India y América Latina en
estos últimos tiempos como corrector del reparto de la riqueza, con la
aparición de una nueva clase media. El informe define la clase media, en
términos muy amplios, como aquellos que poseen entre 50.000 dólares y
500.000 dólares.
Pues bien, esa clase media incluye tan sólo a 664
millones de adultos, o sea el 14% del total de la población mundial,
mientras que los que tienen riqueza por encima de ese límite son 96
millones de adultos, un 2% de la población.
Medida de esta forma, China solamente cuenta con el 11% de su
población en esa clase media, igual que América Latina, mientras que en
Estados Unidos la proporción es del 39%, y en Europa, del 33%. Mientras
que en India, solamente el 3% de su población están en esa categoría, en
proporción similar a la de África. O sea que aunque haya 109 millones
de chinos de clase media, más que en ningún otro país, son una exigua
minoría en su territorio. (...)
Hay un cálculo curioso, de otras fuentes. Frente a la idea de que
Europa y Estados Unidos están endeudados con los países emergentes, en
realidad no es así: la deuda neta de los países ricos es del 4% del
producto interior bruto. Pero la deuda neta de los demás países es del
3%.
O sea, que el planeta en su conjunto está endeudado en un 7%. ¿Con
quién? ¿Con Marte? La realidad es que precisamente en torno a un 10% del
producto interior bruto mundial no está en las contabilidades
nacionales y es en lo que se estima lo depositado en los paraísos
fiscales. O sea que no habría una transferencia de unos países a otros
en términos netos sino una transferencia a los fondos financieros donde
invierten los ricos para defraudar a Hacienda.
En España se manifiestan tendencia similares. La Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) nos considera el segundo
país más desigual entre sus miembros (con un coeficiente de Gini, que es
el que mide la desigualdad antes de impuestos del 0,52, es decir, entre
los más altos del mundo) El 10% de la población española posee el 50%
del patrimonio, frente a un 40%, que sólo tiene el 3%.
Parte de la polarización se debe a la diferencia de salarios que se
ha acentuado durante la crisis. El salario medio de los directivos de
las empresas Ibex 35 es de 612.000 euros, mientras que el de los
trabajadores es de 43.000 euros.
¿Culpa de la crisis? No: en la leve
recuperación del pasado año 2014, los sueldos de los ejecutivos
aumentaron en un 17,5% (independientemente de los beneficios de la
empresa), mientras los de los trabajadores disminuyeron en un 0,64%. Y
mientras, el nivel de pobreza se sitúa en 29,2%, un niño de cada tres
está en riesgo de pobreza, en casi dos millones de hogares no hay nadie
empleado y en 770.400 no hay ingresos.
¿Soluciones? Redistribución de riqueza vía impuestos y transferencias
sociales. En España cuando se corrige así la riqueza el coeficiente de
Gini se reduce al 0,34. No hay otra solución que impuestos progresivos a
rentas altas y a grandes empresas, combinados con control del fraude
fiscal. Lo que permite financiar gasto público activo, creador de
bienestar, empleo e infraestructuras productivas. Está todo inventado.
La cuestión es saber quién manda y para quién." (Sociedades polarizadas, de Manuel Castells en La Vanguardia, en Caffe Reggio, 17/10/2015)
No hay comentarios:
Publicar un comentario