17.11.15

¿De qué habla Hollande cuando pronuncia la palabra guerra?

"Los ataques de París han dejado sin palabras al mundo. Los calificativos se agotaron en minutos por la brutalidad de la actuación terrorista. (...)

Desde los atentados del 11-S la estrategia internacional contra el terrorismo global se ha basado, fundamentalmente, en el objetivo compartido por todos los países desarrollados de evitar que la violencia de raíz islamista atravesase sus fronteras.

 Ante la dificultad de acabar con un fenómeno tan incontrolable en sus comunidades de origen, se trataba de acotar sus efectos, de intentar que el terror no saliera de Oriente Medio, de Afganistán, de Pakistán o de Somalia. Aunque la rivalidad interreligiosa, los reajustes en la galaxia Al Qaeda y hasta la competitividad entre esta y el Estado Islámico han acabado multiplicando el peligro yihadista. Con un añadido. (...)

Es evidente que la guerra no puede quedar al albur de una especie de alistamiento moral a favor, en contra o por la indiferencia. Pero tampoco puede sojuzgar las conciencias que conforman las sociedades abiertas. Es por ello obligado que se conozca de qué se trata. De qué habla Hollande cuando pronuncia la palabra, y qué entendía Rajoy por ir a la raíz del problema del éxodo sirio o iraquí. 

Las sociedades democráticas no pueden afrontar la amenaza yihadista de manera dicotómica, apelando al sistema de derechos y garantías en las acciones a desarrollar en los países libres y dando rienda suelta a la utilización de la fuerza en las zonas controladas por el Estado Islámico.

 Como si los terroristas, los sospechosos de serlo o los procedentes de dichos lugares pudieran ser tratados como personas con derechos en un caso y pasaran a cosificarse en un grupo informe con el que acabar en el otro.

 La certeza de que los integrantes del EI no son precisamente sensibles a una aproximación pacifista hacia sus posesiones, ni a iniciativas de interposición, tampoco exime a los gobiernos que emprendan expresamente la guerra contra el Estado Islámico de dar cuenta de lo que hacen y no a bulto. 

Porque esa rendición de transparencia es el mínimo indispensable para que los gobiernos democráticos no se deshagan del Estado de derecho cuando actúan fuera de sus fronteras.

Es sabido que los victimarios necesitan hacerse las víctimas para soportarse a sí mismos. Ocurre hasta en las expresiones más patológicas del terror. Los asaltantes de París gritaban al parecer “Os vamos a hacer lo que nos hacéis en Siria”. 

El nosotros yel vosotros totalizan la realidad en un conflicto descarnado visto por ojos fanáticos. Por eso la asunción de la guerra como acción de Estado ha de renunciar al vosotros y conjugar el nosotros patrio con moderación y respeto a la libertad. El nosotrosvíctima tampoco puede ser objeto de una leva moral."               (Guerra sin lenguaje, de Kepa Aulestia en La Vanguardia, en Caffe Reggio, 17/11/15)

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