18.12.15

Lo único que sé, por si os interesa, es que el país que deja Rajoy es infinitamente inferior, cualitativamente, al que recibió. Nos deja un país encanallado por la permanente exhibición de impunidad de los ladrones de alto copete

"(...) Lo único que sé, por si os interesa, es que el país que deja, y que a lo peor recoge de nuevo -aunque con menos zarpas, o id a saber-, es infinitamente inferior, cualitativamente, al que recibió.

 Y que la gente que se ha quedado en la cuneta puede que él no la cuente, que ni siquiera la sienta, pero está aquí, más punzante su realidad que nunca en esta Navidad en la que quienes tenemos algo todavía pasamos lista una y otra vez para establecer las prioridades de nuestra solidaridad. 

Las penurias han alumbrado comportamientos fraternos pero también han dejado establecida a una nueva casta mezquina, de gente joven que explota a otra gente joven y se escuda en la crisis para cobrar comisiones por ayudarla a malvivir.

 Y ha dejado a personas que no quieren castigar la maldad perpetrada, ni que los mandamientos de la economía dominante hayan sido aplicados por abajo y con saña por quienes, gobernando, han visto en la crisis su oportunidad de revancha de clase.

Nos deja un país encanallado por la permanente exhibición de impunidad de los ladrones de alto copete y nos deja una legislación pervertida que multa a la viuda y encarcela al huérfano, y persigue al desposeído y se ensaña con quien protesta.

 Nos deja una Canción de Navidad en donde ni siquiera hay Scrooges, ni fantasmas, sino ventanillas de no vuelva usted ni mañana ni nunca, y esqueletos de una vida anterior en la que los trabajadores, al menos, sabían que la esclavitud que habían dejado atrás al menos, con la unión de todos, podría ser mantenida a raya. 

Nos deja el vacío de los hijos que emigraron para ganarse el pan fregando platos, o no, con sus títulos bajo el brazo.

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