"(...) Wolf cree que la situación que vive China y los flujos de capital que
están saliendo de su economía están fortaleciendo el dólar y
desequilibrando otros países. Además. la Reserva Federal de EEUU podría
estar amplificando esta situación endureciendo la política monetaria y
haciendo más atractivo el dólar.
Y es que, "lo que está ocurriendo en
los países emergentes afecta directamente a la vida de miles de millones
de persones, y por supuesto, tiene una importancia global. Otro
conjunto de burbujas de crédito en las economías emergentes pueden
desencadenar un fuerte estallido", asegura el periodista británico.
Según Albert Edwards, estratega global de Société Générale, "el quantitative easing
de la Reserva Federal no ha hecho demasiado por la economía de EEUU,
pero sí ha ayudado a inflar el precio de los activos globales hasta la
estratosfera". explica el economista a la CNBC.
El dinero barato y la
baja rentabilidad de muchos activos en EEUU han llevado el capital hacia
países como China. La entrada masiva de flujos de capital en estas
economías ha podido ayudar a la creación de burbujas. Ahora, la
importancia relativa de estas naciones en la economía mundial es grande y
sus problemas son también los nuestros.
Tanto Edwards como Wolf creen que el yuan podría ser objetivo de varias devaluaciones. Si esto se produce, Edwards sostiene que se creará una ola de deflación que "podría enviar al S&P 500 hasta los 550 puntos, un 75% de caídas desde el reciente pico de los 2.100 enteros. Estos será obviamente una catástrofe para la economía a través del 'efecto riqueza' y las políticas de Fed se volverán en contra".
En la misma corriente de pensamiento está Santiago Carbó, profesor de Economía y Finanzas en la Bangor Business School. Este experto señala que este es "el peor comienzo de año en las bolsas europeas desde la década de 1970, el desajuste chino y sus previsiblemente ominosas consecuencias, la debilidad de otras economías emergentes, la nueva caída del precio del crudo, las tensiones geopolíticas, ni rastro de la ansiada inflación en EEUU y la Eurozona...
Tanto Edwards como Wolf creen que el yuan podría ser objetivo de varias devaluaciones. Si esto se produce, Edwards sostiene que se creará una ola de deflación que "podría enviar al S&P 500 hasta los 550 puntos, un 75% de caídas desde el reciente pico de los 2.100 enteros. Estos será obviamente una catástrofe para la economía a través del 'efecto riqueza' y las políticas de Fed se volverán en contra".
En la misma corriente de pensamiento está Santiago Carbó, profesor de Economía y Finanzas en la Bangor Business School. Este experto señala que este es "el peor comienzo de año en las bolsas europeas desde la década de 1970, el desajuste chino y sus previsiblemente ominosas consecuencias, la debilidad de otras economías emergentes, la nueva caída del precio del crudo, las tensiones geopolíticas, ni rastro de la ansiada inflación en EEUU y la Eurozona...
Demasiados ingredientes
negativos como para seguir pensando que 2016 va a ser un buen año para
la economía global". (...)
Wolf culmina su artículo en el Financial Times de la siguiente forma: "Sería importante encontrar un nuevo motor de demanda... Pero no está claro que se vaya a lograr. El resto del mundo está esperando a que EEUU proporcione la solución, pero por desgracia esto no ocurriría ni aunque la Fed no hubiera iniciado el endurecimiento de su política.
El
ajuste de una economía adicta a las burbujas de crédito va a ser
difícil. Probablemente no será un desastre, pero tampoco va a ser algo
divertido", sentencia el prestigioso economista y periodista británico." (Jaque al neoliberalismo, 13/01/16, Tomado de El Economista)
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