"El “salario mínimo” establece una norma que instruye a los agentes
sociales que mantengan un nivel mínimo salarial por debajo del cual no
se permite reducir el salario. Fue, en realidad, una gran conquista del
movimiento sindical y contribuyó en gran medida a reducir la pobreza.
La
aplicación de las políticas neoliberales por gran parte de los partidos
liberales y socioliberales gobernantes en Europa (incluida España) ha
tenido como consecuencia un gran descenso del salario mínimo y de su
impacto corrector de la pobreza. (...)
Esta y otras medidas han mostrado las grandes insuficiencias del salario
mínimo, lo cual explica que haya aparecido un movimiento en varios
países exigiendo no ya el salario mínimo, sino el “salario decente” (o
en inglés, “living wage”) necesario para garantizar una vida digna, que
es más que salirse de la pobreza.
Salario decente es el nivel de
ingresos netos (es decir, después de pagar impuestos y otras tasas),
derivados del trabajo realizado durante un periodo de tiempo (que no
puede sobrepasar las 48 horas por semana), que permita a las personas
tener sus necesidades básicas cubiertas y atendidas, tales como
vivienda, energía, nutrición, vestimenta, atención sanitaria, educación,
agua potable, escuelas de infancia y transporte para una familia de
cuatro personas, recibiendo además una cantidad adicional para gastos
discrecionales equivalente al 10% del coste de las necesidades básicas
citadas en este párrafo. (...)
El continuo argumento que se utiliza por parte de las derechas y del
mundo empresarial para no responder a esta petición es que tal aumento
de los salarios disminuiría la competitividad de las empresas.
Pero el
mundo de las grandes empresas ha visto crecer sus beneficios
espectacularmente durante estos últimos años. Podrían haber subido, por
lo tanto, los salarios, sin aumentar el precio de los productos, a costa
del descenso de los beneficios. Ninguna consideró esta posibilidad.
Por
cierto, una de las empresas que paga peor a sus trabajadores es
precisamente la empresa Apple, que consigue unos beneficios muy elevados
como consecuencia de unos salarios miserables y de ahorrar el pago de
impuestos en paraísos fiscales (ver “Can the Electronics Industry
Provide a Living Wage? Not While Corporations Set the Rules”, de Nicki
Lisa Cole, Truthout, 30.10.15). (...)
los defensores del salario decente estén presionando a los gobiernos
para que estos no contraten a ninguna empresa que no pague salarios
decentes. Esta medida tendría un gran impacto, pues en cualquier país el
Estado es el mayor contratante de empleo. ¿Por qué no está ocurriendo
esto en España?
Y la respuesta es muy fácil de ver: porque el mundo
empresarial y de las grandes empresas tiene mucho más poder mediático y
político que el mundo del trabajo. Así de claro. Es este enorme
desequilibrio el que es responsable de que se hayan estado llevando a
cabo, por parte de los gobiernos de tendencia conservadora y liberal,
políticas públicas (como la reforma laboral en España) que han tenido un
impacto sumamente negativo, pues al reducirse los salarios (que era el
objetivo de tales reformas) ha disminuido la demanda doméstica, una de
las mayores causas de la Gran Recesión económica. (...)
El establishment político-mediático español (incluyendo el catalán)
continúa estancado en esta visión neoliberal, promovida en los medios.
La televisión pública catalana, TV3, por ejemplo, ha estado promoviendo
el neoliberalismo en un programa, Economia en colors, que es una burda y
vulgar justificación de las políticas que han llevado al desastre,
atribuyendo el éxito empresarial a la actitud innovadora de las grandes
compañías, como McDonalds, sin citar que gran parte de este supuesto
éxito se debe a los salarios misérrimos y a la explotación laboral
practicada por tales compañías. McDonalds es un ejemplo de ello. (...)"
(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 27 de noviembre de 2015, en www.vnavarro.org, 27/11/15)
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