17.1.16

La Reserva Federal no ha subido los tipos de interés por lo bien que marcha la economía estadounidense. La razón es otra, la nueva burbuja que han generado está a punto de explotar

"¡Por fin! ¡Ya era hora! La Reserva Federal (FED) cerró definitivamente el último ciclo deuda-burbuja alimentado por una política monetaria absolutamente irresponsable, ineficiente, dañina. 

La expansión cuantitativa, junto con una política de tipos de interés cero, llevaban funcionando desde 2008. Se trata además de recetas que enseguida fueron asumidas por el resto de bancos centrales. La FED definitivamente deja de suministrar esa nueva droga de diseño que creó en sus laboratorios para mantener al enfermo a flote.  (...)

Sin embargo, la explicación que aparece en los “mass-media”, pura cortina de humo, meros juegos de distracción. ¡No!, la Reserva Federal no ha subido los tipos de interés por lo bien que marcha la economía estadounidense. La razón es otra, la nueva burbuja que han generado ha ido demasiado lejos. 

No les quedaba más remedio que deshacer parte del problema que habían activado. Ya no solo se trata de una sobrevaloración de todos los activos financieros y/o un aumento brutal de las desigualdades -dichos activos están en pocas manos-.

 El problema que han generado es más profundo, deuda respaldada en muchos casos por mero humo. En este sentido, tal como sostienen Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff en Financial and Sovereign Debt Crises: Some Lessons Learned and Those Forgotten, “… 

Las causas que originaron la actual crisis económica no solo no se han corregido sino que han empeorado. Los niveles extremos de deuda implican quiebras al estilo de los años 30. … 

La carga de la deuda en los países desarrollados se ha convertido en un evento extremo utilizando cualquier medida histórica y requerirán una ola de condonaciones de deuda, negociadas o no”.  (...)

La mayor parte del incremento la deuda pública ha ido a financiar a terceros, a satisfacer a los buscadores de rentas, a los distintos lobbies, empobreciendo a la mayoría de la ciudadanía.

Sin embargo, el ciclo secular de huida hacia adelante iniciado hace 30 años -el ciclo de deuda- está a punto de reventar, y con ello las políticas económicas neoconservadoras apoyadas en la ortodoxia neoclásica. Lo único que pretendían era recuperar tasas de retorno del capital a costa del factor trabajo. Al final solo han generado deuda, burbujas, caída de la productividad, pobreza y desigualdad. En el trasfondo, la ausencia presente de inversión productiva.

La inmensa mayoría de la deuda generada es improductiva, ligada a activos financieros e inmobiliarios, deuda esparcida para beneficiar a unas élites corporativas miopes, cortoplacistas, profundamente egoístas, iletradas. 

Primero deuda privada; ahora, además, deuda pública. El juego se acabó. Como consecuencia la tendencia de crecimiento de la deuda terminará y la economía pinchará -entraremos en la Segunda Fase de la Gran Recesión-.

 Y eh ahí la gran contradicción. Se sube los tipos para evitar una caída descontrolada de los mercados de deuda que se transmita desde los empréstitos de peor calidad crediticia a la deuda soberana y que, por ende, acabe contaminando al sistema bancario enormemente subsidiado.  (...)"              (Juan Laborda, Vox Populi, 19/12/15)

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