"Si se repiten las elecciones, Mariano Rajoy se presentará
con un panorama económico menos triunfalista: el crecimiento parece que
desacelera --como no podría ser de otro modo, en la medida en que nos
acercamos a nuestro raquítico crecimiento potencial-- y a lo largo de
este trimestre tendremos dos datos que darán prueba de la
irresponsabilidad de su táctica electoral en materia económica: el
déficit público total de 2015 y las previsiones de déficit para 2016.
España está sujeta a las gobernanza económica europea por
tres procedimientos: la revisión post rescate --sí, el rescate de
2012--, el procedimiento de desequilibrios macroeconómicos, y el
procedimiento de déficit excesivo del Pacto de Estabilidad y
Convergencia. Los tres procesos son independientes pero actúan
coordinadamente en el caso de España.
En relación con las revisiones post-programa (post rescate), España se
compromete a someterse a una revisión periódica de su economía por los
“hombres de negro” --los que no iban a venir a España, según el ministro
de Hacienda-- mientras estemos repagando el préstamo del Mecanismo
Europeo de Estabilidad que usamos en 2012 para reestructurar nuestro
sistema financiero. (...)
Son revisiones semestrales que transmiten a nuestros acreedores el
desempeño de nuestra economía y el cumplimiento de las condiciones que
acompañaban al crédito. (...)
Los tres procesos coinciden en sacar a la luz la estrategia de Rajoy:
durante el año 2015, España ha levantado el pie del acelerador de la
consolidación fiscal, lo que ha permitido un cierto respiro a la
economía, que ha crecido más de lo inicialmente previsto.
Es decir, si
España crece más de lo previsto es precisamente porque el Gobierno ha
levantado la mano con la austeridad, una estrategia que llevará a que el
déficit público supere con creces el objetivo inicial (4,2% del PIB) y
se acerque al 5%. (...)
En su carrera por ofrecer ventajas fiscales, Rajoy aprobó unas cuentas
que, de acuerdo con la Comisión Europea, se alejan del objetivo previsto
inicialmente para el déficit público de 2016 (2,8%) y lo situaría casi
un punto por encima (3,6%). De cumplirse las previsiones de la Comisión
Europea, España fracasará en su objetivo de salir del procedimiento de
déficit excesivo en 2016.
Si el Consejo Europeo o el ECOFIN se muestran
inflexibles --y la actitud del Gobierno español invita a ello--, España
debería realizar un esfuerzo fiscal acumulado de más de 12.000 millones
de euros adicionales, bien a través de la subida de impuestos, bien a
través de un nuevo recorte en el gasto público.
La alternativa son
sanciones económicas en forma de depósitos sin intereses, o incluso la
posibilidad de activar la condicionalidad de los Fondos Estructurales y
de Inversión de la Unión Europea para España, que suponen un montante de
hasta 25.000 millones de euros para los próximos años. (...)
La otra posibilidad es que el nuevo gobierno –sea del signo que sea--
renegocie con la Unión Europea la senda de la consolidación fiscal. Esta
es la apuesta de los partidos de izquierdas. Pero lo harán ya en una
mala situación negociadora: la credibilidad de España en las
instituciones europeas está muy tocada, y la irresponsabilidad de
utilizar los Presupuestos Generales del Estado como arma electoralista
formarán parte del legado de este gobierno del PP a sus sucesores. (...)
Que no nos sorprenda que un gobierno de izquierdas --ojalá factible-- se
encuentre con una Alemania furibunda y una Comisión intransigente con
el cumplimiento de unos objetivos de déficit público que el PP dejó a la
mitad. Hace tiempo que la gobernanza económica europea es un festival
de arbitrariedades y de normas que se aplican o no en función del color o
peso de los gobiernos europeos. (...)" (José Moisés Martín Carretero, CTXT, 06/01/16)
No hay comentarios:
Publicar un comentario